Imaq Miqdad cargaba teléfonos con energía solar en Gaza, lo mató un dron israelí
Imaq Miqdad operaba una estación de carga a raíz de la destrucción de la infraestructura eléctrica en Gaza.
Imaq Miqdad, presidente de la Federación Palestina de Billar y Snooker, fue asesinado este sábado durante un ataque con drones israelíes en el barrio Sheikh Radwan, en la ciudad de Gaza. Miqdad operaba una pequeña estación de servicio para cargar los teléfonos de las personas desplazadas, a través de energía solar captada con paneles.
El medio Gazanotice informó que otras personas también fueron asesinadas durante el ataque y señala que los puntos de energía improvisados –alimentados por paneles solares– son atacados deliberadamente, cortando a la población gazatíe los medios más básicos de vida.
En las redes sociales, Muhammad Mazen, un palestino que comparte información sobre la ocupación y el genocidio, dijo sobre el asesinato de Imaq: “Enviaron drones para matarlo y destruir todo. Hace tres años cortaron nuestra electricidad y ahora quieren quitarnos todo”.
Sin acceso a electricidad en Gaza
La labor que hacía Imaq Miqdad es conocida como “una nueva profesión” para los gazatíes, ya que como él otras personas operan pequeñas estaciones improvisadas para generar energía. La mayor parte de la infraestructura eléctrica de Gaza ha sido destruida y, en las plantas clave para servicios esenciales, Israel interrumpe el suministro de electricidad de forma intermitente.
Como consecuencia, la Franja de Gaza padece un desastre hídrico y de saneamiento: unos 75 pozos de agua podrían dejar de funcionar y los hospitales corren el riesgo de colapsar.
“Estas acciones ilegales e inhumanas indican claramente que Israel sigue aplicando su política de imposición intencional a la población palestina de Gaza de condiciones de existencia que han de acarrear su destrucción física, acto prohibido por la Convención sobre el Genocidio. Son también un recordatorio del control que Israel tiene como potencia ocupante, que le permite conectar y desconectar en cualquier momento unos servicios indispensables para la vida humana”, declaró, desde hace un año, Erika Guevara Rosas, directora general de Investigación, Incidencia, Política y Campañas de Amnistía Internacional.

Otra alternativa para generar electricidad en Gaza es la reparación de baterías de repuesto. Alaa Abu Sitta, quien trabaja reparando estas baterías, dijo a Noticias ONU: “Cualquiera que tenga una tienda de campaña en estas condiciones y no disponga de una fuente de luz, al final se ve obligado a reparar la batería de repuesto. Ayudamos a la gente porque no hay baterías nuevas en el mercado, así que reparamos las viejas”.
Las pocas baterías que se distribuyen en Gaza son muy caras y las familias desplazadas no pueden comprarlas: pasan sus noches totalmente a oscuras. A los problemas eléctricos, hídricos y sanitarios, se les suman riesgos medioambientales y de salud causados por las baterías desechadas y almacenadas, pues contienen plomo y mercurio.





