Localizan a Jhonatan Guadalupe Romero Gil, sus restos estaban en el Semefo de Guerrero
“La Fiscalía no hace su trabajo. Muchos de nuestros hijos que estamos buscando deben estar en Semefo y ellos no hacen las comparaciones”, reprochó la madre de Jhonatan, a quien buscó por casi ocho años.
Este martes la Fiscalía General de Guerrero confirmó que restos resguardados en el Servicio Médico Forense de la entidad corresponden al joven Jhonatan Guadalupe Romero Gil, quien fue víctima de desaparición forzada el 5 de diciembre del 2018.
“Los restos los encontré yo en una búsqueda”, detalló la madre de Jhonatan, la buscadora Socorro Gil en una conferencia de prensa para informar la identificación genética de una parte de los restos localizados en una jornada de búsqueda en 2022, en la colonia Panorámica.
Tuvieron que pasar cuatro años para que fragmentos óseos del joven fueran encontrados no por las autoridades, sino por su propia madre. Y cuatro años más para que las autoridades emitieran la confirmación del análisis genético.
La espera fue de casi ocho años. Según explicó la lideresa del colectivo “Memoria, Verdad y Justicia”, el viernes 12 de junio recibió una llamada de la Fiscalía del Estado, que la citó el martes para entregarle los análisis correspondientes.
La dilación y los hallazgos parciales fueron criticados por la buscadora: “Esta es una prueba más de que la Fiscalía no hace su trabajo y que muchos de nuestros hijos que estamos buscando deben estar en Semefo y ellos no hacen las comparaciones”, dijo en conferencia de prensa y aseguró que no recibirá una parte del cuerpo, sino que exige la localización por completo.
Desaparecer a manos de la policía de Guerrero
A Jhonatan le encantaba el futbol, su mamá lo ha recordado como un joven con buenos hábitos, apasionado por el balompié y trabajador, recibén se había titulado de la carrera de Derecho por la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro).
La noche en que desapareció se dirigía a jugar precisamente un partido, iba acompañado de su amigo Carlos Ignacio Rojas Montes de Oca.
Esa misma noche Socorro recibió una llamada en la que una amiga le avisó de la detención arbitraria del muchacho. Socorro, una profesora de educación preescolar, se movilizó rápidamente a pedir informes sobre su hijo, quien no volvió a ser visto.
Jonathan estaba a unos días de cumplir 26 años de edad. A Carlos Rojas lo encontraron sin vida al día siguiente.
Socorro Gil emprendió la búsqueda de su hijo después de que este fuera detenido por policías cerca de la playa Tlacopanocha, en el puerto de Acapulco. Sin embargo, su activismo pronto le trajo amenazas telefónicas para que abandonara la búsqueda.

Tras fundar el colectivo “Memoria, Verdad y Justicia” y aglutinar en él los esfuerzos de las familias buscadoras en la zona de Acapulco, Socorro recibió información de que los restos de su hijo habían sido dejados en un cerro de la colonia Panorámica.
“Me dieron la ubicación que a mi hijo se lo llevaron la misma noche que lo detienen los policías. El lugar que me dieron como referencia que se lo llevaron y que en ese lugar lo habían dejado, eso me hizo creer a mi que podía ser mi hijo”, recordó la buscadora durante la conferencia de prensa.
En julio pasado, el Comité contra la Desaparición Forzada de la Organización de las Naciones Unidas (CED-ONU) emitió una acción urgente por el caso de desaparición forzada de Jhonatan. Alertando de la responsabilidad de los agentes municipales que lo detuvieron y las omisiones de las autoridades al no citarlos a declarar.




