La generación Z en México: con más estudios y menor capacidad de independizarse
El perfil del centennial, dibujado por una encuesta del INEGI, revela a una generación con más dificultades para independizarse y formar familias.
Mientras que hace unas décadas, una tercera parte de la población en México podía salir del hogar familiar antes de los 18 años, a la generación Z (nacidos entre mediados de los años 90 y mediados de los 2000) le cuesta cada vez más independizarse, revelan los resultados de la Encuesta Demográfica Retrospectiva (EDER) 2025.
El perfil del centennial (generación Z) en México muestra a jóvenes que migran menos que las generaciones anteriores, con menores índices de abandono escolar, mayor acceso a bienes y servicios, aunque también con más dificultad de independizarse, con uniones y embarazos cada vez más retardados.

La diferencia es abismal. Mientras que el 31.1% de los nacidos entre 1961 y 1967 podían independizarse antes de los 18 años, para los jóvenes nacidos entre 1998 y 2007, sólo el 16.9% logra la independencia previo a cumplir la mayoría de edad.
La encuesta, aplicada entre mayo y septiembre de 2025 a 81.1 millones de personas de 18 a 64 años, revela otros detalles de las dinámicas familiares de las juventudes y las diferencias con sus generaciones antecesoras.
Una caída generacional en la independencia
Hasta el año 1985, en promedio, el 31% de los jóvenes ya habían registrado su primera salida del hogar de sus padres en sus primeros 18 años de vida.
Ese cohorte (grupo de personas que nacieron en un mismo periodo) comprende el rango 1961-1967. Se trata de una generación que migraba más, con una formación escolar interrumpida, con menor acceso a bienes y servicios, pero con mayores facilidades para salir de casa, unirse en pareja y tener hijos.
Sin embargo, las estimaciones del INEGI sobre la independencia de jóvenes en México ha ido a la baja conforme avanzan las generaciones. Al día de hoy, un 16.9% de las personas encuestadas (nacidas entre 1998 y 2007) aseguran haber salido del hogar de sus padres en sus primeros 18 años de vida.
Una revisión a los tabulados del INEGI muestra esta caída generacional en las capacidades de autonomía de los jóvenes de entre 28 y 19 años.
Actualmente, la Ciudad de México es la entidad que reporta la estimación más baja en este aspecto (8.7%), mientras que Coahuila el 38% de los jóvenes encuestados reportaron mayores salidas del hogar de sus padres.
El impacto de las posibilidades de vivir de forma independiente se percibe a nivel regional: en el primer cohorte, Guerrero tenía un 45.1% de jóvenes independizados, mientras que hacia el último cohorte la estimación era de 19.7%; una situación similar ocurre en Chihuahua, donde la estimación para el primer rango es de 42.4% y hacia el último llegó a 15.8%.
Vidas en pareja y embarazos, cada vez más tardíos
Esta generación (1998-2007) también reportó el mayor incremento en el uso de métodos anticonceptivos (13.4%) en sus primeros 18 años respecto a generaciones anteriores. La primera generación (1961-1967) apenas reportó 2.4% de uso en sus primeras relaciones sexuales.
Además, las estimaciones de uniones en pareja y de nacimientos hasta cumplir los 18 años ha descendido de forma sostenida conforme avanzan las generaciones.

En promedio, el 22.4% de los encuestados consignaron su primera unión hasta los 18 años, mientras que para la generación Z ha disminuido al 15%. El mismo caso ocurre con el nacimiento del primer hijo, registrando hace décadas una estimación de 15.9 y actualmente, el 10.8% de jóvenes reportan su primer hijo nacido durante los primeros 18 años de vida.
Según la última estadística de nacimientos registrados, también reportada por el INEGI, cada año se registran menos. En la última década la tasa de nacimientos por cada mil mujeres en edad fértil pasó de 70.1 a 47.7, una situación posiblemente provocada por el estrés financiero y la precariedad laboral.




