Festival de luces de cantoya amenaza ecosistema de Laguna Salada en Baja California
Sin evaluación ambiental, ni permisos de protección civil, anuncian un fesltival de luces de cantoya en Laguna Salada, Baja California.
El Primer Festival Mágico de Luces de Cantoya contempla soltar 3 mil 800 globos en Laguna Salada, en Mexicali, Baja California. La cita está anunciada para el sábado 24 de octubre de 2026 y la convocatoria ya ha comenzado a circular por redes sociales. Pero, desde hace unos días, varias voces han cuestionado la falta de permisos estatales para esta actividad y grupos ambientalistas han presentado quejas formales.
La organización BIOMAC Biólogos de Mexicali, A.C. hizo público un pronunciamiento técnico difundido el día de ayer. Según la organización, Laguna Salada alberga ecosistemas y especies relevantes para la conservación, por lo que no debería tratarse como un espacio vacío.
La organización advierte que los globos de cantoya portan una llama que sigue activa en un tramo del vuelo. Al soltarlos no se puede controlar ni su rumbo, ni la distancia que cubrirán, ni el sitio donde bajarán. Que el punto de partida sea un suelo árido y con poca planta no garantiza que el peligro quede contenido en ese perímetro, pues su ruta depende del clima. En pocas palabras: un festival de globos de cantoya en esta región, implica el alto riesgo de generar un incendio.

BIOMAC recuerda que el área forma parte de un sistema mayor que incluye la Sierra Cucapá y la Sierra de Juárez, donde hay matorral propio de zonas áridas y chaparral en las partes más altas. Dentro de ese mismo entorno aparece el Cañón de Guadalupe, un sitio con rasgos ecológicos singulares ligados a un oasis, manantiales y cubierta vegetal. El Pozo del Tule, ubicado en Laguna Salada, registra la presencia del cachorrito del desierto (Cyprinodon macularius), un pez originario de la cuenca baja del río Colorado.
La organización valoró el esparcimiento y el turismo, pero sostuvo que esas actividades deben regirse por criterios de prevención, responsabilidad ambiental y gestión del riesgo. De ocurrir un incendio, enumera, habría pérdida o deterioro de la cubierta vegetal, alteración del hábitat, daño o desplazamiento de animales silvestres y degradación del suelo.
BIOMAC retomó el criterio de SEMARNAT, que desaconseja participar o promover estos eventos porque los considera de alto riesgo para incendios forestales. Aclaró que no se trata de una prohibición nacional, sino de un criterio preventivo federal. También citó el Reglamento de Prevención de Incendios municipal, que advierte de los artefactos que pueden provocar igniciones, y aludió al reglamento ambiental municipal, que fija obligaciones por los desechos de actividades temporales y vedan dejarlos en lugares no permitidos. Y es que, al soltar los globos de catoya, se desconoce el sitio donde terminarán por lo que no hay forma de asegurar que cada uno sea hallado y recogido.
A juicio de los ambientalistas, el análisis tendría que incluir, como mínimo, el clima y la zona por donde podrían esparcirse los artefactos; si de verdad es viable encontrar y recuperar cada uno; cómo impedir que toquen vegetación o material inflamable; y la capacidad de reacción si el fuego sale del área inmediata. A ello se suman los impactos directos e indirectos y el efecto acumulado por el tamaño y el desarrollo del festival. El flujo de personas y automóviles hacia Laguna Salada y de regreso podría elevar de manera temporal los gases, las partículas de polvo, el ruido y los desechos.
Un festival sin autorización
La Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable (SMADS) no ha recibido solicitud para otorgar un permiso, ni siquiera un informe preventivo. Así lo declaró la titular de la dependencia, Elvia Martínez Santos. La funcionaria indicó que el evento necesita un manifiesto de impacto ambiental y el visto bueno de Protección Civil, porque la convocatoria supera el millar de asistentes. La advertencia de la secretaria fue explícita: si se concluye que hay un peligro para el ecosistema, el festival no se autorizará. La dependencia mantiene abierto un canal de trabajo con PROFEPA, SEMARNAT, CONANP y la Coordinación Estatal de Protección Civil para medir las consecuencias posibles.
Durante la rueda de prensa semanal de la gobernadora Marina del Pilar Avila Olmeda del día de ayer, Martínez Santos dijo que su dependencia no ha dado ninguna autorización y llamó a los promotores a realizar los trámites. Se informó que deberán entregar un informe preventivo o pedir autorización de impacto ambiental. El análisis conjunto buscaría sopesar, entre otros puntos, la ruta incierta por el viento, los efectos en el aire y el destino de los desechos, la llama expuesta en un ecosistema frágil, el daño al suelo y la cubierta vegetal por residuos dispersos, los riesgos por estructuras e hilos, y los peligros ante climas extremos y antecedentes de incendios o contaminación en otras ciudades.




