La factura mundialista: México asume los costos millonarios del Mundial
México le concedió a la FIFA una millonaria exención fiscal total y la inversión pública supera 37 mil millones de pesos.
México será el único de los tres países anfitriones que no cobrará impuestos a la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) por las ganancias generadas durante la Copa Mundial de Futbol 2026 que comienza este 11 de junio; mientras tanto, Estados Unidos y Canadá mantuvieron gravámenes parciales o totales sobre el negocio del torneo.
La organización del Mundial 2026, que se disputará del 11 de junio al 19 de julio en 16 ciudades de América del Norte, le reportará a la FIFA ingresos cercanos a los 8.900 millones de dólares solo en este año, según proyecciones del organismo.
Un documento de 102 páginas, firmado por México el 18 de enero de 2018 contiene las garantías ofrecidas para obtener la sede, incluye el compromiso de absorber todos los costos de seguridad, telecomunicaciones y movilidad, así como la exención impositiva total para la FIFA y para “todas las personas físicas y empresas, nacionales y extranjeras, que participen en la organización del Mundial de forma directa o indirecta”.
México es el único de los tres anfitriones que concedió este beneficio fiscal en su totalidad. Estados Unidos negoció sede por sede y ciudad por ciudad; Santa Clara, en California, se negó directamente a exentar impuestos. Canadá solo otorgó algunas facilidades aduaneras sobre importación de bienes.
La exención mexicana quedó ratificada en el artículo vigésimo quinto transitorio de la Ley de Ingresos de la Federación para el ejercicio fiscal 2026, que libera a las personas del cumplimiento de obligaciones formales y de pago de impuestos derivados de su participación en la competencia.

El gobierno federal no ha publicado la cifra exacta de lo que dejará de recaudar por estas exenciones. Pero, en materia de seguridad, México se comprometió a desplegar “todos los recursos necesarios a escala federal, estatal y local incluidos elementos de las fuerzas armadas y policías” sin costo para la FIFA. También proporcionará escoltas a equipos, oficiales, al presidente de la FIFA y otros VIP. El país asumió “plena y estricta responsabilidad por cualquier daño directo o indirecto (incluidas pérdidas de beneficios), pasivos, reclamaciones” que resulten de incidentes de seguridad.
Ingresos limitados para las ciudades sede
La inversión pública directa en infraestructura para las tres sedes mexicanas –Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey– se estima entre 37.000 y 53.000 millones de pesos.
Solo el gobierno capitalino reportó más de 23.000 millones de pesos invertidos en más de dos mil obras de pavimentación y movilidad. Algunas proyecciones que incorporan infraestructura privada, seguridad, logística y tecnología elevan el monto por encima de los 100.000 millones de pesos. Algunos medios han destacado que esta última cifra equivale a 30 veces el presupuesto anual de la Comisión Nacional de Búsqueda.
Por su parte, la FIFA proyecta ingresos por derechos de televisión de casi 4.000 millones de dólares para 2026, mientras que la venta de boletos le reportaría 3.000 millones, más del triple de lo obtenido en Qatar 2022.
Los contratos de patrocinio registrarán un crecimiento superior al 20%. La bolsa total de premios para las selecciones participantes será de 871 millones de dólares, con un mínimo garantizado de 12,5 millones por equipo.

Sin embargo, expertos advierten que el impacto económico real para las ciudades anfitrionas suele ser limitado. Raffaele Poli, director del Observatorio del Fútbol del CIES en Suiza, citado por Imagen Radio, señaló que “los ingresos indirectos que se les promete, en términos de notoriedad y desarrollo turístico a largo plazo, son difíciles de evaluar”. Dorian Anglada, analista de Saxo Bank, añadió que los beneficios “son principalmente locales, sectoriales y limitados a la duración del evento”.
Las ciudades sede, según Poli, son “quienes peor posicionadas están a menudo para negociar condiciones ventajosas”. Los contratos reservan para la FIFA la mayor parte de los beneficios –incluidas tasas de estacionamiento– mientras los anfitriones pagan infraestructuras y costos de seguridad.
Un dato ilustra la magnitud del negocio: los ingresos proyectados por la FIFA para el ciclo 2023-2026 ascienden a 13.000 millones de dólares, lo que representa un aumento del 56% respecto al Mundial de Qatar 2022 y prácticamente duplica lo recaudado en Brasil 2014.
El gobierno mexicano ha defendido los compromisos argumentando que fueron adquiridos por la administración anterior y que los beneficios económicos derivados del evento compensarán la inversión. No obstante, a pocos días del arranque del torneo, persiste la incógnita sobre el costo fiscal real de haber cedido ante las exigencias de la FIFA.




