Vecinos del Bosque del Ocotal impiden el derribo de 124 árboles
Tras ganar un fallo judicial que reconoce su identidad como pueblos originarios y suspender talas irregulares desde mayo pasado, los colectivos y pueblos de Cuajimalpa exigen frenar la deforestación y realizar estudios ambientales con participación ciudadana.
El día de ayer, el Colectivo Ocotal y vecinos de los pueblos de Cuajimalpa, Chimalpa, Acopilco y la colonia Loma del Padre, impidieron que personal de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transporte (SICT) derribara 124 árboles del Bosque El Ocotal, bajo el argumento de que son un potencial riesgo para el trazado del Tren Interurbano México-Toluca.
“El Bosque Ocotal es un espacio de resistencia natural de la mancha urbana y que alberga una gran cantidad de biodiversidad. Este es un espacio que ha sido parte de nuestra cultura y tradiciones como originarios desde antes de la creación del Estado y que ha sido defendido por los vecinos de la Colonia Loma del Padre durante al menos 30 años”, expusieron los pobladores en un comunicado.
El abogado de los vecinos, Omar Pérez Corona, detalló que las autoridades iniciaron la tala de árboles en mayo de 2025 amparándose en un permiso de la Secretaría de Medio Ambiente local, omitiendo la autorización federal obligatoria. A pesar de que un juzgado desestimó inicialmente el amparo impulsado por los habitantes, en julio de 2026 un tribunal colegiado revocó ese fallo y ordenó reponer el juicio para reconocer el derecho de los pobladores como comunidades originarias.
Por estas razones, las dependencias involucradas han establecido mesas de consulta. Sin embargo, los defensores del bosque denuncian que no hay claridad sobre las zonas de intervención y la incidencia en ellas de la SICT.
Denuncian también que las autoridades contemplan la eliminación de árboles jóvenes, sanos, sin ninguna inclinación, “que no son amenaza para el Tren Interurbano ni la carretera, con el fin de deforestar la zona con intereses particulares”.
Los pobladores inconformes exponen que en la planificación y el diseño del tren, no fueron contemplados los riesgos que podría implicar el trazado actual ni las afectaciones socioambientales que esto conllevaría.
Piden que sean realizados estudios de seguridad, impacto ambiental y que haya participación ciudadana para buscar alternativas de seguridad (como el apuntalado de árboles y podas preventivas) para aquellos árboles que puedan representar un riesgo a la comunidad.
Décadas de defensa del Bosque del Ocotal
En mayo pasado, personal de la Secretaría del Medio Ambiente (SEDEMA) clausuró la tala y poda de árboles sin autorizaciones visibles en el Bosque del Ocotal, tras alertas emitidas por los vecinos.
Durante una inspección extraordinaria en la colonia La Venta, las autoridades constataron una intervención en un polígono de mil 380 metros cuadrados, donde hallaron 14 tocones de corte reciente, 25 metros cúbicos de residuos y podas superiores al 25% en diversos ejemplares, por lo que colocaron 13 sellos de clausura para frenar las actividades en el bosque.
La dependencia detalló que los trabajos se realizaron sin dictamen técnico, acreditación vigente del responsable y documentación sobre el manejo de residuos.

El Ocotal alberga especies nativas como pinos, oyameles y fresnos, por lo que históricamente se ha prohibido la edificación y las obras de urbanización en el sitio. La exigencia por su conservación no es reciente: los vecinos lo han defendido desde hace décadas, y especialmente cuando tuvieron conocimiento de la construcción del Tren Interurbano, hace 14 años.
En ese tiempo, lograron que se cambiara el trazo del tren y evitaron la tala de 3 mil 300 árboles. Hoy, el bosque se encuentra en pugna entre la población aledaña que busca conservarlo, las obras gubernamentales y los intereses privados.





