Continúan ataques de “Los Ardillos” en Chilapa; hay al menos tres muertos
Ataques de Los Ardillos continúan en otras comunidades indígenas de Chilapa. Organizaciones denuncian al menos tres muertos.
Los más recientes ataques del grupo narcoparamilitar “Los Ardillos” en Chilpancingo, Guerrero, que comenzaron el 6 de mayo, se han extendido ahora a la comunidad de Alcozacán, en donde se encontraban refugiadas unas 800 familias de las comunidades nahuas de Tula, Xicotlán y Acahuehuetlán, en el municipio de Chilapa de Álvarez.
Ayer, a las 12:30 horas, “Los Ardillos” entraron a Alcozacán e hicieron disparos con armas de grueso calibre y ataques de drones con bombas. Así lo informó El Concejo Indígena y Popular de Guerrero–Emiliano Zapata (Cipog-EZ). Más de mil 300 personas de esa comunidad también han sido desplazadas.
“Ya fuimos desplazados de Tula, Acahuehuetlán y Xicotlán. Ya nos han asesinado a compañeros, han quemado casas, matado nuestros animales y sembrado terror en nuestros pueblos”, expresó el Cipog-EZ en su urgente llamado.

El Concejo denunció que ni el Ejército ni la Guardia Nacional han intervenido para detener los ataques de “Los Ardillos”, tal como la presidenta Claudia Sheinbaum prometió ayer.
Las comunidades del Cipog-EZ denunciaron los asesinatos de sus integrantes Abraham Jiménez Chautla (de Alcozazán), José Guadalupe Ahuejote Xanteco y Victor Ahuejote Arribeño (ambos de Xicotlán); los dos últimos fueron identificados entre un grupo de cuatro personas sin vida halladas en la carretera Chilapa-Tlapa. Las otras dos víctimas no han sido identificadas aún.
La violencia de Los Ardillos
De acuerdo con la policía comunitaria de la región, desde 2014 la violencia criminal ha dejado 76 personas muertas y 25 desaparecidas.
Las comunidades afectadas siguen exigiendo la actuación inmediata del Ejército y la Guardia Nacional para inhibir los ataques del grupo narcoparamilitar, así como la desarticulación de este. También demandan la urgente atención a las necesidades de la población desplazada y garantías para el retorno a sus comunidades, además del castigo a los responsables materiales e intelectuales de los crímenes cometidos contra las comunidades del Cipog-EZ.
El Concejo exige a los tres niveles de gobierno la presentación con vida de las personas desaparecidas y respeto a la autonomía y organización de los pueblos originarios.

Hoy, en su conferencia matutina, Sheinbaum informó que la Secretaría de Gobernación y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana están trabajando de forma conjunta para proteger a la población de la Montaña Baja de Guerrero. Ante el cuestionamiento sobre cómo lo harían, la presidenta respondió que primero entrarán en contacto con las comunidades desplazadas.
“Los Ardillos”: la disputa por el control territorial y económico en la Montaña y Centro de Guerrero
La organización criminal “Los Ardillos” tiene su base en el municipio de Quechultenango, en la región Centro. Este grupo criminal opera en el corredor Chilpancingo-Tixtla-Chilapa, una de las rutas más estratégicas para el narcotráfico y se la disputan con otros grupos rivales, como “Los Tlacos” principalmente.
Esta batalla por el control del territorio ha convertido a municipios como Chilapa en puntos de alta peligrosidad, afectando tradiciones emblemáticas como su tianguis dominical. Para defenderse de los ataques de “Los Ardillos”, comunidades nahuas formaron su propia policía comunitaria en Chilapa, adscrita a la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias – Pueblos Fundadores.
Los Ardillos, por su parte, se han rodeado de vínculos y contactos políticos. Los líderes del grupo criminal, Celso y Antonio Ortega Jiménez, son hermanos del político perredista y exdiputado local, Bernardo Ortega Jiménez. Y en 2023 se filtró un video de la entonces alcaldesa de Chilpancingo, Norma Otilia Hernández, reunida en un restaurante con Celso Ortega Jiménez, líder del grupo criminal.

Ante la alarmante situación de violencia en la Montaña de Guerrero, el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan (CDHM) señala que las incursiones de civiles armados en las comunidades indígenas son recurrentes y subraya que lo más grave es que no son atendidas por las autoridades.
“Para las comunidades indígenas de Chilapa la frase “primero los pobres” está muy lejos de que se haga realidad, porque siguen sometidos por los comerciantes y políticos. El gobierno municipal de Chilapa siempre ha estado controlado por familias ricas de la cabecera. Ha sido un bastión priista, de grupos caciquiles que en las últimas tres administraciones cambiaron de estafeta con el PRD. Sin embargo, los vicios son los mismos, reproducen los mismos esquemas de corrupción, nepotismo, maltrato y desatención a las comunidades indígenas”, denuncia el CDHM.




