La democracia energética vista por jóvenes de México y Colombia
Las juventudes proponen un futuro post-fósil mediante la gobernanza energética, la exigencia contra el fracking y la resistencia festiva.
Yuvelis Morales Blanco, Rodolfo Bibiano Jiménez, Salma Semiramis Sáenz y Charlie Canek Punzo, conciben la energía más allá de la electricidad: consideran que es un vínculo, una fuerza para imaginar otros futuros y un terreno en disputa. Ante los problemas socioambientales ocasionados por la actual matriz energética fósil (carbón, petróleo, gas…), estos jóvenes impulsan transiciones de energía justas y colectivas.
Durante el conversatorio “¿Quién decide sobre la energía?”, moderado por la profesora-investigadora Aleida Azamar, en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Xochimilco, los cuatro jóvenes aceptaron que democratizar la energía es un reto, pero también insistieron en crear alternativas frente a la crisis climática y a las guerras por el control energético.
Señalaron, además, que el origen de la matriz de energía fósil -sistema socioeconómico dependiente y dominado por los combustibles fósiles- tiene unos 250 años, relativamente poco tiempo si se compara con los miles de años de historia de la humanidad.
Las respuestas de los jóvenes respecto a cómo se vería una democracia energética, tomando en cuenta sus historias de vida y sus contextos, se presentan a continuación.
Gobernanza energética
“En la democracia sobre la energía, yo planteo siempre la gobernanza energética. Y esto es una conversación que, de hecho, tenemos las juventudes. A mí me gusta mucho hablar de esto, y es porque los gobiernos y la industria petrolera suelen ser muy paternalistas con esta discusión”, respondió Yuvelis Morales Blanco, joven lideresa afrocolombiana, quien ganó recientemente el Premio Medioambiental Goldman, un reconocimiento internacional para ambientalistas y defensores del territorio.
Yuvelis enfatizó que la juventud no es sólo el futuro del mundo: es su presente. A sus 25 años, la joven se pregunta cómo la energía juega un papel trascendental en el desarrollo humano y, a raíz de sus vivencias y cuestionamientos, ha luchado contra el fracking en Colombia y ha defendido al río Magdalena, reconocido como víctima y sujeto de derechos desde hace un año.
La joven lideresa, que nació en Puerto Wilches, Santander, habla con frecuencia sobre energía con sus hermanas de 13 y 3 años porque, enfatizó, a ellas y a sus comunidades jamás les han permitido participar de manera real en la construcción del mundo que quieren habitar.
“La discusión sobre la energía es trascendental y nos pertenece. Y si no nos la dan, que es el caso, tenemos que exigirla. Y si después de exigirla no la obtenemos, tenemos que hacerla posible. El camino hacia un futuro post-fósil empieza con nosotras, pero no va a terminar con nosotras. Nosotras nacimos en una era fósil, pero no vamos a morir en ella; o más bien, no vamos a permitir que nos maten. Y esta discusión es trascendental porque ataviesa nuestras vidas y otras vidas también”, subraya Yuvelis Morales.
“Que el marco legal esté de nuestro lado”
Rodolfo Bibiano Jiménez es un joven totonaca de Papantla, Veracruz. Al igual que Yuvelis, él defiende su territorio frente a la fracturación hidráulica. Para Rodolfo, la democracia energética está relacionada con tener un marco legal que proteja a las comunidades de forma efectiva. “Permitir hacer más fracking en el país contraviene el Artículo 4° de la Constitución, que dice que tenemos derecho a un medioambiente sano”, puntualizó el joven.
“Cuando hablamos de medioambiente, también estamos hablando del derecho al agua limpia. Estamos hablando del aire limpio, estamos hablando de un buen suelo, estamos hablando de otros derechos que están interrelacionados. Pero además, el fracking se contrapone también con todos los acuerdos internacionales que México ha suscrito y ha firmado con otros países que, entre comillas, están preocupados por el calentamiento global”, subrayó Rodolfo Bibiano.
El joven también hizo hincapié en que las leyes tienen que estar ancladas en el conocimiento de los territorios y de las poblaciones que los habitan.
Como un ejemplo de democracia energética, Rodolfo habló del Semillero de Energía, una apuesta por sembrar alternativas energéticas desde los pueblos de la Huasteca Potosina y el Totonacapan veracruzano, afectados por los hidrocarburos. ”Hay comunidades que llevaban comprando agua desde hace más de 30 años. Con este proyecto, este año ya no han comprado agua”, compartió Rodolfo Bibiano.
¿Quién imagina el futuro?
Salma Semiramis Sáenz es integrante de Hackers por Nuestro Futuro, un movimiento juvenil que impulsa la transición energética justa en México y que busca “hackear la crisis climática”.
Ella habló de las narrativas sobre la democracia energética en distintas etapas de la historia reciente. Se enfocó en una pregunta actual: ¿Quién imagina el futuro?
“Creo que es una pregunta que nos saca completamente de la lógica de ser personas pasivas y nada más aceptar las decisiones de corporativos y multinacionales sobre los territorios. Nosotros nos imaginamos un futuro energético democrático, popular, comunitario, sostenible, con enfoque de género, con enfoque de cuidados, cuidando a la tierra y a las personas”, menciona Salma.
Remarcó que no se refiere a una idealización, pues ya existen comunidades que trabajan por la soberanía energética a nivel local.
“La energía es importante para absolutamente todo. Por energía se hacen guerras, por energía se desplazan territorios, por energía caen imperios, pero también por energía hay asambleas en las comunidades y se sostiene una amistad. Con energía ahorita estamos conversando sobre el futuro”, afirmó Salma Semiramis.
“La democracia energética tiene que ser festiva”
“Tenemos cumbias, reggaeton. Batería y reggaeton, señores. Lo que nunca va a poder el colonialismo es con el flow que tenemos en el sur global”, remarcó Charlie Canek Punzo, investigador en el programa de Territorio, Derechos y Desarrollo en la organización Fundar.
Charlie habló de democratizar la energía y los modelos de vida a través de la fiesta, como una respuesta a los conflictos socioambientales y a las malas noticias.

También mencionó que, en su visión, la democracia energética tiene que romper con el sistema colonial y debe ser no binaria: “Tenemos que romper con esa dicotomía de que lo que es blanco, lo que es heterosexual, cisgénero, millonario, europeo, es lo que está bueno, lo que es civilizado; y lo que es femenino, lo que es natural y salvaje, artesanal, comunitario, es lejos del progreso”.
Charlie invitó a la juventud a reunirse con otros en persona y no sólo desde la virtualidad que se asentó en la pandemia.
“Organícense, colectivicen para hacer fiesta. Que no nos quiten el derecho a festejar, a bailar, a divertirnos. Porque sí, tenemos una crisis bien cañona allá afuera, pero no nos pueden quitar la alegría”, concluyó Charlie.





