La REDIM exige protección de la niñez durante el Mundial 2026
Ante las implicaciones del Mundial 2026, la REDIM exige protección para niñas y niños al Estado mexicano y a la FIFA. “Otro juego es posible”, sostienen las organizaciones.
La Red por los Derechos de la Infancia en México exigió mayor protección para niñas y niños durante la Copa Mundial de Futbol 2026, debido a las implicaciones del evento deportivo en sus sedes en México, Estados Unidos y Canadá.
En un pronunciamiento difundido a partir de las conclusiones del foro “Otro Juego es Posible: Mundial 2026 y Derechos de la Infancia”, la coalición de organizaciones enfocadas en la defensa de los derechos y del interés superior de la niñez hizo un llamado a que el legado del torneo genere beneficios como mayor participación, inclusión, espacios seguros y acceso al deporte.
Durante el foro, las organizaciones pusieron en la mesa las problemáticas que impactan en las vidas de los niños, niñas y adolescentes a raíz del Mundial, el evento deportivo con mayor visibilidad del año.
“El fútbol es también una práctica comunitaria, un espacio de encuentro, una herramienta educativa y cultural, y una expresión del derecho al juego, al descanso, a la recreación, a la participación y a la vida comunitaria”, señalaron las organizaciones.
Entre sus demandas al Estado mexicano están la inclusión en los procesos de decisión de las políticas públicas ligadas al evento, la prevención ante procesos de exclusión urbana, la protección ante la explotación sexual infantil, regulaciones efectivas en el entorno digital y garantías de acceso libre y seguro a espacios recreativos.
Un Mundial al que no somos invitados
El Colectivo Pro Derechos de la Niñez (CODENI), es una asociación civil que procura y acompaña el desarrollo de proyectos de vida de niños, niñas y adolescentes en la Zona Metropolitana de Guadalajara, una de las tres sedes del Mundial en México.
En su participación en el foro, Amanda Cabrera –directora general de CODENI– presentó una dinámica en la que los menores que participan en la asociación expresaron con dibujos sus opiniones sobre el Mundial 2026.
Sebastián escribió con plumones negro y rojo que la ciudad se transforma “para las personas que vienen para el país, para nosotros no”; otro niño respondió a la pregunta “¿quién queda fuera del Mundial?” que su mamá, una comerciante que fue desalojada del espacio público.



Kevin Simón, un adolescente tapatío que se dedica al comercio informal participó en el foro criticando las políticas de la ciudad para desplazar a los vendedores.
Kevin y su familia venden productos de temporada en las inmediaciones del Mercado Corona de Guadalajara y relata su experiencia lidiando con las imposiciones de la FIFA y los operativos policiales: “Estamos trabajando escondidos, se supone que ahorita no tendría que haber nada de comercio, pero no podemos estar sin trabajar”.
El desplazamiento del Mundial no solo afecta el derecho al trabajo, incluso toca los espacios públicos dedicados al disfrute de los partidos, ahora “privatizados” por las marcas.

La crítica de Kevin se dirige también al Fan Fest (evento donde se transmiten los partidos en plazas públicas), donde el incremento en los precios de los alimentos los vuelven difíciles de costear para la mayoría de la población: “Tres tacos valen 200 pesos allá dentro, un refresco vale casi 100 pesos. No estamos invitados a este Mundial y eso que nosotros somos una sede”, señala.
Por otro lado, la REDIM también planteó una serie de demandas a la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), instancia cuestionada desde diversos frentes y que en México recibió un trato preferencial al recibir una exención fiscal y otras garantías.
Entre las exigencias se encuentran implementar una política de protección integral, garantizar prácticas de no discriminación, prevenir y combatir la trata de personas, respetar los derechos de la infancia en actividades publicitarias y asegurar que el legado del Mundial prevalezca para la niñez, por encima de los intereses comerciales.




