La CDMX promulga la Ley de Cuidados; pagará a cuidadoras
Ciudad de México promulga la ley de cuidados para remunerar el trabajo de las cuidadoras. 25% del PIB y el 80% de las horas recaen en mujeres.
El dato es ya bien conocido: el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado equivale a una cuarta parte del producto interno bruto de México, un cálculo que supera los cuatro billones de pesos. Frente a esa dimensión económica, la Ciudad de México ha dado un paso inédito en la región: este jueves, la jefa de gobierno, Clara Brugada, estampó su firma en el documento que convierte en ley el Sistema Público de Cuidados, una normativa que no solo reconoce un nuevo derecho humano, sino que ordena al Estado medir y retribuir económicamente una labor que históricamente han realizado las mujeres sin contraprestación.
La ceremonia se celebró en medio de una realidad estadística que sirvió de justificación central al proyecto. En la capital, el 80 % de las personas que destinan más de cuarenta horas semanales al cuidado de familiares son mujeres. A escala nacional, el valor de ese trabajo no pagado representa más de cuatro billones de pesos, equivalente al 25 % del PIB.

“Sin trabajo de cuidados, la economía simplemente colapsaría”, advirtió la mandataria durante su intervención, al tiempo que anunció la conformación de un grupo de especialistas para realizar la primera contabilidad oficial de estas tareas en la urbe, con el fin de “construir mecanismos de reconocimiento económico” y garantizar derechos laborales plenos para las cuidadoras.
Desfeminizar, desmercantilizar y desfamiliarizar el cuidado
La nueva legislación, aprobada por unanimidad en el Congreso capitalino el pasado 21 de mayo, establece tres dimensiones de un derecho hasta ahora ausente en el marco legal: el derecho a cuidar, a ser cuidado y al autocuidado.
Brugada subrayó que la norma abre una ruta para “desfeminizar, desmercantilizar y desfamiliarizar” las labores de atención, y obliga al gobierno local a desarrollar infraestructura, servicios y políticas públicas permanentes. Entre sus disposiciones más concretas, la ley contempla la creación de un sistema de educación inicial para la primera infancia, una medida que la jefa de Gobierno calificó como inédita en el país.
La apuesta por la infraestructura es uno de los pilares operativos de la ley de cuidados. La administración de Brugada se ha comprometido a concluir el sexenio con cien nuevas Utopías, doscientas Casas de las Tres R, trescientos Centros de Cuidado Infantil, doscientas Casas de Día para adultos mayores y doscientos espacios para personas con discapacidad.
Esta red permitiría atender anualmente a más de cien mil personas, según los cálculos oficiales. La mandataria insistió en que la construcción de estos espacios es una obligación “indeclinable y transexenal”, lo que busca blindar la continuidad del sistema más allá de los cambios administrativos.
Un acuerdo legislativo y pendientes a futuro
La dimensión económica de la ley de cuidados encontró eco en las intervenciones de las legisladoras presentes. Cecilia Vadillo, presidenta de la Comisión de Igualdad de Género del Congreso local, aportó una cifra que refuerza el peso invisible de las cuidadoras: el 30 % de la economía de la ciudad se sostiene gracias a su labor, y el 90% de ellas no percibe remuneración alguna. Vadillo calificó la jornada como un día histórico para el movimiento feminista.
Desde la bancada de Morena, la coordinadora Xóchitl Bravo celebró el alcance de la norma y aseguró que se había marcado un “golazo” a favor de las mujeres cuidadoras, y destacó que la Ciudad de México se convierte así en la primera metrópoli latinoamericana en contar con una ley que aborde las labores de cuidados y su remuneración y reconocimiento por parte del Estado. Bravo dirigió su mensaje directamente a las abuelas y madres, afirmando que con esta normativa se está “haciendo justicia social” a una labor que han desempeñado durante toda la vida.

El respaldo no fue exclusivo del oficialismo. El coordinador del PAN en el Congreso, Andrés Atayde, reconoció que el proceso legislativo incluyó “diálogo entre fuerzas políticas, gobierno, organizaciones, especialistas y colectivos”, lo que permitió construir una versión mejorada de la iniciativa original, aunque no la calificó como ideal. Sin embargo, Atayde fue tajante y señaló que la promulgación no agota los desafíos. Entre los pendientes, mencionó la necesidad de blindar la continuidad transexenal del sistema, fortalecer los mecanismos de asistencia personal, robustecer la transparencia y la rendición de cuentas, y mejorar la coordinación transversal entre las dependencias involucradas. “La tarea para la construcción del Sistema de Cuidados apenas empieza”, sentenció.
En la misma línea, Royfid Torres, de Movimiento Ciudadano, recordó que él impulsó una iniciativa similar en la legislatura anterior y coincidió en que la urgencia ahora es construir la red de cuidados. Ernesto Villareal, del PT, añadió que durante mucho tiempo el trabajo de cuidados fue invisible y recayó en las mujeres como una responsabilidad privada, cuando en realidad es compartida entre familias, comunidad y Estado.
La comunidad internacional también puso el foco en los retos venideros. Allegra Baiocchi, coordinadora residente de la ONU en México, invitada al acto, celebró que la capital mexicana convierta en política pública los compromisos de la Agenda 2030, pero advirtió que el éxito dependerá de la asignación de recursos sostenibles, el fortalecimiento de capacidades institucionales y la ampliación de la oferta de servicios. “Los derechos sólo adquieren pleno significado cuando las personas pueden ejercerlos en su vida cotidiana”, remarcó.
La ley entra en vigor este viernes, tras su publicación en la Gaceta Oficial. Brugada reconoció que la norma nace con la urgencia de “hacerla valer, con recursos y reglas de operación”, para que no termine en un cúmulo de buenas intenciones.




