Guerrero: confirman asesinato de Alex Serna, defensor ambiental
Tras más de dos semanas desaparecido, familiares identifican el cuerpo del defensor ambiental y comunicador Alex Serna en Guerrero.
El activista y comunicador Manuel Alejandro Moreno Serna subió su último video el 20 de junio. Desde su cuenta de Facebook denunció a una empresa deshidratadora de mango en la comunidad de La Saladita, en la Costa Grande de Guerrero. Esa fue su última huella digital. Al día siguiente, comenzó la incertidumbre para sus familiares. Once días después, el silencio se rompió con una noticia devastadora: su cuerpo, abandonado en un tambo de plástico y con huellas de tortura, había sido identificado en el Servicio Médico Forense (Semefo) de Zihuatanejo.
El hallazgo del cadáver se remonta al 22 de junio. Fue localizado en un paraje rural entre las comunidades de Coyuquilla Norte y Arroyo Seco, en el municipio de Petatlán, justo al borde de la carretera federal que conecta Acapulco con Zihuatanejo. Sin embargo, la información sobre el paradero del cuerpo estuvo envuelta en confusión informativa. Algunas versiones situaban el hallazgo en Petatlán, otras lo ubicaban en Coyuca de Benítez, un municipio distinto, lo que generó una confusión inicial entre los medios y la opinión pública sobre los detalles concretos del crimen.
Esa confusión se intensificó la tarde del 3 de julio. Cerca de 500 elementos de la Fiscalía estatal fueron desplegados para iniciar la búsqueda del comunicador, según reportaron algunos medios. Para entonces, varias páginas ya daban por hecho el asesinato, aunque circulaban narrativas disímiles. Una de las versiones sostenía que Serna se encontraba realizando un reportaje sobre la contaminación del río de Coyuca cuando fue interceptado y advertido por grupos del crimen organizado para que detuviera su trabajo. Según ese relato, el influencer regresó a la zona a pesar de la advertencia, y le comunicaron que a la tercera vez no serían amables. En esa expedición, Serna iba acompañado de un camarógrafo y portaba drones para documentar el terreno.

En medio de este desorden, fuentes extraoficiales filtraron a algunos medios que un cadáver había sido localizado desde el 22 de junio en Petatlán, y que había permanecido en calidad de no identificado. Fue hasta ayer, domingo,
que familiares del activista, reconocieron el cuerpo del periodista y activista ambiental, según informó El Sur de Guerrero.
Las autoridades forenses reportaron que el cuerpo presentaba un avanzado estado de descomposición, lo que retrasó su identificación.
Alex Serna: comunicador y defensor del territorio
Moreno Serna, conocido en las redes como Alex Serna, tenía 39 años. No era un periodista tradicional, sino un comunicador independiente que utilizaba su página de Facebook como altavoz para las denuncias ciudadanas. Sus publicaciones se centraban en los daños al entorno natural de la región de Zihuatanejo. Documentaba construcciones en humedales, la afectación de manglares y el cambio irregular del uso del suelo, lo que lo había convertido en un referente crítico y en una voz incómoda para el poder local.
Su última publicación fue precisa y contundente. Bajo el título “Extranjero contamina La Saladita”, señaló directamente a Frank Thomas Cruz, propietario de una empresa deshidratadora de mango que opera en la zona de La Saladita y Llanos Temalhuacan, en el municipio de La Unión.
Según el activista, la compañía llevaba en funcionamiento desde 2017 al margen de la ley: carecía de permisos ambientales y extraía agua sin la autorización de la Comisión Nacional del Agua (Conagua). El comunicador responsabilizó a esta empresa de generar una cadena de contaminación que afectaba a las comunidades cercanas. Esa denuncia, cargada de documentos, fue su último mensaje antes de desaparecer.
Sin embargo, el camino de Alex Serna ya estaba sembrado de advertencias. En marzo de este año, el comunicador hizo públicas unas amenazas que había recibido en Facebook desde una cuenta denominada “Ánimo Ánimo”.

“Mira, bájale… ya tenemos tu ubicación y todo”, le advertían. El mensaje añadía una frase que resonaba como una sentencia: “No sabes con quién te estás metiendo”. El comunicador vinculó esas intimidaciones directamente con su trabajo de fiscalización ciudadana y las difundió en sus redes sociales al considerar que estaban relacionadas con su labor informativa.
Amenazas desde el círculo político
Más allá de las empresas privadas, Serna había puesto la mira en el poder político local. Era una de las escasas voces que se atrevía a cuestionar al matrimonio que domina la administración de Zihuatanejo desde hace casi una década. Se refería a Jorge Sánchez Allec, dos veces alcalde entre 2018 y 2024, y a su esposa, la actual alcaldesa priista Lisette Tapia Castro (periodo 2024-2027), como una “confirmación de un cacicazgo” en el municipio.
Los acusaba de controlar la distribución del agua para dirigirla a empresarios afines y a sus propias compañías. Además, mencionó al Grupo Mundo Imperial, específicamente al complejo Princess Zihuatanejo, señalándolo por presuntos procesos de corrupción vinculados a la región.
El asesinato de Alex Serna no es un hecho aislado, sino que se inscribe en un patrón recurrente de violencia en México. El Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) documentó que al menos diez defensores ambientales fueron asesinados en el país durante el último año. Solo en el transcurso de 2025, la organización contabilizó 314 agresiones contra activistas.
Las estadísticas muestran que los defensores independientes y los miembros de comunidades locales son los grupos más vulnerables. En el 37% de las ocasiones, los ataques cuentan con algún grado de participación gubernamental, mientras que en un 6% provienen de empresas privadas. México ya había alcanzado en 2021 la trágica cifra de 54 ambientalistas asesinados, consolidándose como el país más peligroso del mundo para quienes protegen el territorio y los recursos naturales.





