Triunfo de los trabajadores: tras 10 meses de huelga, tribunal ordena remate del hotel Golden Parnassus en Cancún
Tras 10 meses de huelga, el Tribunal Laboral ordenó el remate del hotel Golden Parnassus en Cancún para pagar adeuda a 140 trabajadores.
Durante diez meses, un grupo de trabajadores del hotel Golden Parnassus en Cancún mantuvo una vigilancia ininterrumpida frente a las puertas del inmueble. Instalaron carpas, colocaron banderas rojinegras y se turnaron guardias. El objetivo era uno solo: que la empresa les pagara lo que les debía. La justicia laboral acaba de darles la razón. El Tribunal Laboral ordenó el remate del hotel para saldar los adeudos acumulados con más de 140 trabajadores que iniciaron el paro en septiembre de 2025.
El conflicto estalló el 22 de septiembre de ese año, alrededor de las 13:00 horas. Un grupo de empleados, muchos con más de dos décadas de antigüedad en el centro de hospedaje, decidió suspender labores por tiempo indefinido. Ante la presencia de autoridades laborales, colocaron las banderas rojinegras que simbolizan la huelga legal. La medida no fue improvisada: venía precedida por meses de incumplimientos y varias promesas rotas.
El pliego petitorio de los trabajadores de Golden Parnassus
Un mes antes del estallido, los representantes de la empresa se habían sentado con el sindicato. En aquella reunión, se comprometieron a resolver los adeudos en un plazo máximo de dos semanas. Pasaron cuatro y nada cambió. “No se llegó a ningún acuerdo”, declaró entonces Martín de la Cruz Gómez, líder de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) en Quintana Roo, quien actuó como portavoz inicial del movimiento. El argumento de la empresa fue siempre el mismo: no tenían dinero para liquidar lo que debían.

Los trabajadores del Hotel Golden Parnassus exigían el pago de cuatro rubros concretos. Primero, el fondo de ahorro, cuyas aportaciones patronales no habían sido entregadas en tiempo y forma. Segundo, una parte de las propinas que los clientes dejaban en el hotel y que la administración retenía de manera indebida. Tercero, los salarios caídos, sueldos devengados que nunca llegaron a sus cuentas. Y cuarto, los vales de despensa, un apoyo de previsión social que formaba parte de los acuerdos contractuales y que también dejaron de percibir. A ello se sumaban otras violaciones al contrato colectivo de trabajo que el sindicato documentó en el pliego petitorio.
La respuesta a los trabajadores por parte de la operadora del hotel Golden Paranassus fue el cierre temporal de las instalaciones para huéspedes. Argumentaron que no podían cumplir con sus obligaciones laborales en esas condiciones. El hotel dejó de recibir turistas incluso antes de que estallara la huelga, por razones que nunca fueron aclaradas públicamente. Un contador identificado como Enríquez compareció ante los trabajadores y reiteró la falta de recursos, aunque mencionó que la empresa tenía pendiente un préstamo que podría resolver la situación. Ese préstamo nunca llegó.
Durante los diez meses que duró el paro, los trabajadores se mantuvieron en el inmueble. Montaron carpas en la entrada y realizaron guardias permanentes para resguardar el hotel. La policía estatal fue desplegada en la zona para garantizar el orden y evitar actos de violencia. Las autoridades laborales, por su parte, declararon la legalidad del movimiento y realizaron inspecciones en el establecimiento para verificar las condiciones de las instalaciones, desmintiendo algunos de los argumentos esgrimidos por la empresa.
El respaldo sindical fue constante. La CROC, a través de su líder nacional, Isaías González Cuevas, y su representante estatal, Martín de la Cruz Gómez, acompañó a los trabajadores desde el primer día. “Estamos aquí por instrucciones de nuestro líder nacional para respaldar a las y los trabajadores y evitar que se cometa una injusticia”, declaró De la Cruz en el arranque de la huelga. El sindicato consideró que el movimiento contaba con validez jurídica plena, ya que la autoridad laboral estuvo presente en el inicio del paro y tomó conocimiento de los hechos conforme a derecho.
El desenlace llegó el día de ayer. El Tribunal Laboral emitió una sentencia favorable a los trabajadores. La resolución, confirmada por Isaías González Cuevas, ordena la venta forzosa del inmueble mediante una subasta pública. El dinero recaudado se destinará prioritariamente al pago de salarios y prestaciones de los empleados, el primer crédito en la jerarquía legal. Los recursos también servirán para liquidar los adeudos con el Servicio de Administración Tributaria (SAT), el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Infonavit, cuyas cuotas patronales fueron omitidas durante el conflicto.
El último recurso de la empresa
No obstante el triunfo de los trabajadores de Golden Paranassus, la empresa aún dispone de un margen de maniobra. La ley otorga 15 días hábiles para que la representación legal del hotel interponga un juicio de amparo contra la resolución del Tribunal Laboral. La dirigencia sindical, sin embargo, confía en la solidez del dictamen. “Confió en que ya se dé por concluida esta huelga causada por múltiples irregularidades”, señaló González Cuevas tras conocerse el fallo.

El caso del Golden Parnassus no es un hecho aislado en el sector hotelero de Quintana Roo, donde los conflictos laborales han sido recurrentes. Pero la orden de remate, una medida extrema que implica la liquidación del activo principal de la empresa, podría sentar un precedente.





