En vuelos encubiertos, EEUU deporta a mexicanos a Centroamérica
Hace unos días, un medio hondureño documentó la llegada de 37 mexicanos deportados a San Pedro Sula en un vuelo militar.
Dos funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) revelaron a CBS News que el gobierno estadounidense ha realizado expulsiones no anunciadas de personas de nacionalidad mexicana hacia naciones centroamericanas, ignorando la voluntad de México de recibir a sus propios connacionales.
Los vuelos con deportados han aterrizado en Guatemala y Honduras después de transitar por el espacio aéreo mexicano, sin que los pasajeros sean entregados en suelo de su propia nación, precisaron las fuentes, que solicitaron permanecer en el anonimato.
La medida no anunciada por la Casa Blanca busca –según las fuentes– desalentar nuevos flujos migratorios desde México al desplazar a las personas expulsadas hacia puntos más remotos del sur, alejándolos de la línea divisoria. De acuerdo con una de las fuentes anónimas del DHS, el operativo lleva ya varios meses en marcha y ha involucrado a cientos de mexicanos deportados a Centroamérica en vuelos furtivos. CBS News no precisó el número exacto de personas expulsadas bajo esta modalidad.
El diario hondureño La Prensa documentó hace tres días un caso concreto: un vuelo militar transportó a 37 mexicanos hasta San Pedro Sula, aunque no se especificó la fecha de la operación.
La SRE califica la medida como inaceptable
Por medio de un comunicado remitido a la cadena CBS News, la Cancillería mexicana expresó su oposición a la expulsión de mexicanos hacia naciones que no son la suya. La SRE subrayó que México no ha firmado convenio alguno que autorice la recepción de mexicanos deportados en Centroamérica o en territorios de otra nación, y reiteró su disposición a recibir a todo mexicano que sea repatriado.
“México adopta consistentemente las medidas necesarias para garantizar el retorno seguro y digno de todos sus nacionales a territorio nacional”, señaló la dependencia en el texto.

Un portavoz del DHS defendió la política migratoria de la administración Trump y afirmó que el gobierno estadounidense “está utilizando todas las opciones legales para llevar a cabo la mayor operación de deportación de la historia”.
Bajo el mandato de Trump, la política de enviar deportados a naciones distintas a las de su origen se ha expandido, aplicándose sobre todo en situaciones donde el país de procedencia se niega a recibirlos, restringe los retornos, o cuando los migrantes cuentan con algún amparo judicial que les impide ser devueltos a su tierra.
Como parte de esta misma dinámica, el gobierno de Liberia ha dado luz verde a la recepción de hasta 1,200 personas expulsadas de otras naciones, en un plazo de doce meses. El titular de Información de Liberia, Jerolinmek Piah, confirmó en rueda de prensa que el primer vuelo con 20 deportados arribará en las próximas horas, y que los traslados abarcarán tanto a ciudadanos africanos como a originarios de América Latina y el Caribe.
Por otra parte, Keith Ellison, fiscal de Minesota, ha iniciado un proceso legal contra el gobernador texano Greg Abbott, a fin de que se extradite a un oficial del ICE señalado por lesionar a una persona y ofrecer una versión falsa de los hechos ocurridos durante un operativo migratorio en la ciudad de Mineápolis.





