La cebolla, el jitomate y la comida fuera de casa empujaron el alza del costo de la canasta alimentaria
El aumento en los precios de alimentos de la canasta básica obligan a los hogares de bajos ingresos a destinar la mayor parte de su presupuesto a la mesa o a sacrificar su alimentación para sostener otros gastos.
El costo de los productos de la canasta alimentaria aumentó en septiembre de 2026, mes en el que se requirieron 1,940 pesos (por persona) en el ámbito rural y 2 mil 590 pesos en el urbano, de acuerdo con datos del INEGI. Para una familia promedio de 3 o 4 personas con ingresos bajos, un aumento en la canasta alimentaria significa que gran parte de sus ingresos son destinados a la comida o que tiene que sacrificar su alimentación para pagar transporte, vivienda o servicios.
Este incremento, comparado con septiembre del 2025, fue de 4.9 % en las comunidades rurales y de 5.5 % en las ciudades, cifras que superan la inflación general anual del país, la cual se ubicó en 3.5 %. Es decir, los productos indispensables para la alimentación básica se están encareciendo a un ritmo más acelerado que el promedio del resto de los bienes y servicios de la economía mexicana.
Los productos que más contribuyeron al aumento del costo de la canasta alimentaria fueron la cebolla, el jitomate y la comida consumida fuera del hogar. En el caso de cebolla, la incidencia fue mayor en el ámbito rural; en el caso de alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar, la incidencia fue mayor en el ámbito urbano. El jitomate impactó de manera general.

Para millones de trabajadores que cumplen largas jornadas laborales lejos de sus hogares, el aumento de precios en fondas y puestos representa un gasto fijo e inevitable que presiona su presupuesto.
Al analizar la canasta total —que además de la comida incluye bienes y servicios no alimentarios como transporte, vivienda y educación—, los datos muestran que una persona necesita al menos 3 mil 553 pesos mensuales en las comunidades rurales y 4 mil 951 pesos en las ciudades para no encontrarse en situación de pobreza por ingresos. El costo de esta canasta total subió un 4.4 % anual en ambas zonas, impulsada no sólo por los alimentos, sino también por fuertes ajustes al alza en el transporte público y en los rubros de educación y cultura.
El Niño presiona la producción de alimentos y el costo de la comida
Desde agosto pasado, especialistas de la UNAM ya advertían que la llegada del fenómeno meteorológico El Niño, en su fase “muy fuerte”, pondría en riesgo la seguridad alimentaria de México.
Los impactos acumulados de sequías anteriores, sumados a la alteración en los patrones de lluvia y el aumento de temperaturas en algunas regiones del país, están afectando la humedad de los suelos y los ciclos agrícolas.
Hoy, los efectos de El Niño ya se perciben en el costo de la comida y en la disminución de las cosechas.





