“Otis” y los terremotos de 2017 generaron casi la mitad de los desplazamientos por desastres en una década
Un diagnóstico del CONAPO y la ACNUR revela que entre 2013 y 2023 se registraron un millón de desplazamientos forzados por el cambio climático y desastres en México.
Ha pasado casi una década desde que los sismos de 2017 cimbraron al país, y casi tres años desde la llegada del huracán Otis, pero aún persisten sus impactos en los territorios golpeados, particularmente en Guerrero y Oaxaca.
Tal fue la magnitud de estos eventos que generaron casi el 50% de los desplazamientos por cambio climático y desastres naturales entre 2013 y 2023, según las estimaciones del primer Diagnóstico nacional sobre el desplazamiento forzado interno por cambio climático y desastres en México, realizado por el Consejo Nacional de Población (CONAPO) y la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).
Tan solo el huracán Otis (2023) provocó 272 mil 201 desplazamientos, lo que representó 26.2 % del total. Y en este mismo caso se encuentran los sismos de 2017, con más de 207 mil desplazamientos.

“La ocurrencia de fenómenos naturales que provocan desastres, como las condicionantes que favorezcan el cambio climático, tendrá una presencia destacada en el futuro y repercusiones significativas en nuestro país y en el ámbito mundial. La gran premisa clave es cómo influir en que las afectaciones sean menores, tanto en términos de población como de actividades económicas e infraestructura”, plantea el diagnóstico.
De 2013 a 2023, se identificaron un millón de desplazamientos a partir de 424 eventos en México. La gran mayoría (74.5%) se trató de eventos hidrometeorológicos, como ciclones tropicales, lluvias torrenciales, inundaciones, sequías, entre otras; 24.6% fueron de origen geológico, por ejemplo sismos, erupciones volcánicas, inestabilidad de suelos; y el 0.9% se trató de incendios forestales, una cifra que parece baja comparada con las otras pero que ha aumentado en los últimos años.

Los municipios y estados más afectados
Cuatro estados destacan por su acumulación de eventos: en primer lugar, está Guerrero con 33.7 % del total nacional para el periodo de análisis (349 mil 580), le siguen Oaxaca con proporciones de 10.2, Chiapas 8.4 y Baja California Sur 6.4
Una de las razones es que se trata de estados costeros, sin embargo, el diagnóstico enfatiza que la existencia de rezagos socioeconómicos aumenta su vulnerabilidad, lo cual ocurre con menor frecuencia en estados costeros vecinos y aún más en poblados como Jalisco y Michoacán.
En el ámbito más local, hubo cuatro municipios que superaron los 25 mil eventos: Los Cabos, con 54 630 (Baja California Sur); Juchitán de Zaragoza, con 38 402 (Oaxaca); Acapulco, con 34 527 (Guerrero); y Acuña, con 32 220 (Coahuila).
“Lo anterior coloca la labor del Estado como central, no solo en atender, sino también de forma sumamente sustantiva en prevenir. Los desafíos no son menores al considerar que algunos asentamientos humanos se han realizado o se han expandido hacia zonas de riesgo, por ejemplo, de inundaciones, lo cual no se limita a zonas costeras, sino que es una problemática presente en muchas ciudades”, puntualiza el diagnóstico.

El documento advierte que la sequía es un fenómeno de evolución lenta pero que amenaza sobre todo al centro y norte de México, donde se localizan sectores agrícolas e industriales y áreas urbanas de gran tamaño, con un dinamismo importante debido a su conexión con la economía de Estados Unidos.
Ante la crisis climática, el CONAPO y ACNUR enfatizan la necesidad de adoptar medidas urgentes para mitigar los impactos del cambio climático y reducir el desplazamiento forzado interno.
Al día de hoy, no existe un consenso en la definición del desplazamiento por causas climáticas, como tampoco una política pública enfocada en el desplazamiento climático, ni protocolos para reubicaciones justas en el país.





