Istmo Tehuantepec: megaproyectos alarman a comunidades y voces internacionales
Voces internacinoales también denuncian los efectos negativos de dos grandes proyectos de inversión transnacional: Helax Istmo y Puerta al Sureste. El Istmo se está convirtiendo en una "zona de sacrificio ambiental", advierten.
Más de diez organizaciones internacionales se han sumado a la preocupación de los pueblos del Istmo de Tehuantepec ante “una nueva oleada de megaproyectos de hidrógeno verde, solares y eólicos, así como minería, proyectos industriales y corredores infraestructurales de carácter extractivista”.
Las voces globales, junto con un centenar de organizaciones y colectivos del país, denuncian que la región istmeña, en Oaxaca y Veracruz, se está convirtiendo en una zona de sacrificio: un lugar con grave degradación ambiental donde se priorizan las ganancias económicas a costa de los derechos humanos y de la vida en general.
Las comunidades binnizá (zapotecas), ayuuk (mixes), angpøn (zoques), ikoots (huaves), tsa ju jmí (chinantecas) y Slijuala xanuc’ (chontales de Oaxaca) son las más afectadas por los megaproyectos planeados en la región, ya que atentan contra la tenencia comunal y ancestral de los pueblos.
“La relevancia geopolítica de la región alimenta el deseo de los gobiernos por reconfigurar ampliamente el territorio adaptándolo a las exigencias del capital nacional y transnacional”, consigna el manifiesto firmado por las organizaciones internacionales.
Actualmente, en el Istmo de Tehuantepec ya existen dos refinerías, ductos de hidrocarburos, complejos petroquímicos y 29 parques eólicos que han transformado el paisaje istmeño en un horizonte cooptado por los aerogeneradores.

Dos megaproyectos en puerta
Las organizaciones que firman el manifiesto señalan que un aspecto crucial del Corredor Interoceánico, implementado a partir de 2018, es agilizar el desarrollo estratégico de infraestructuras empresariales que ya existen o que se proyectan para el Istmo de Tehuantepec. Denuncian que el plan persigue dos objetivos centrales: la reconversión industrial del territorio y la intensificación del flujo de mercancías y bienes comunes.
Hoy en día, los pueblos istmeños están preocupados por dos grandes proyectos de inversión transnacional: Helax Istmo y Puerta al Sureste.
Helax Istmo, empresa de la gestora danesa Copenhagen Infrastructure Partners, firmó hace tres años un Memorando de Entendimiento con el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT) y la Secretaría de Marina (Semar) para realizar un megaproyecto de producción de hidrógeno y amoniaco “verde”, con una inversión de 10 mil millones de dólares.
Hace una semana, las comunidades istmeñas denunciaron opacidad por parte de Helax Istmo, pues mediante una solicitud de información realizada por colectivos y organizaciones, se enteraron de que en diciembre de 2025 Helax Istmo notificó al CIIT la reconfiguración estratégica del proyecto: se transformó de una iniciativa de hidrógeno “verde” a una exclusivamente de generación eléctrica.
Pese a que la cancelación de la planta de hidrógeno y amoniaco limita ciertos riesgos industriales y de consumo de agua, las comunidades mantienen su firme oposición al proyecto eléctrico. Los habitantes sostienen que la infraestructura planeada alterará la cobertura vegetal, los flujos de agua y la fauna, además de privatizar tierras y erosionar las relaciones sociales, tal como ocurrió con los 29 parques eólicos instalados previamente en la región.

Por otro lado, comunidades nahuas y nuntajiiyi´de Veracruz denuncian que no fueron consultadas y que desconocen los efectos del gasoducto Puerta al Sureste, construido por la empresa canadiense TC Energy para transportar gas del sur de Texas al sur de México.
Científicos y organizaciones ambientales que la obra daña directamente a los arrecifes de aguas profundas en Veracruz, ecosistemas que son refugio y zona de reproducción para la fauna marina. Las estructuras de gas a alta presión exponen a los santuarios de coral al riesgo de contaminación acústica, vibraciones y fugas.




