La pérdida de selva tropical cayó un 36 % en 2025
Tras un récord de incendios extremos, la pérdida de bosques tropicales disminuyó, aunque el año pasado se pertieron 4.3 millones de hectáreas.
La pérdida de selva tropical –bosques primarios en los trópicos– disminuyó un 36% en 2025 tras pérdidas sin precedentes en 2024, provocadas por incendios extremos, indican los nuevos datos del laboratorio GLAD de la Universidad de Maryland, disponibles en las plataformas Global Forest Watch (GFW) y Global Nature Watch (GNW).
Aunque es un escenario alentador, las plataformas de monitoreo advierten que los niveles de deforestación en 2025 fueron 70% más altos que el nivel necesario para revertir la pérdida de bosques en 2030: el año pasado se perdieron 4.3 millones de hectáreas de selva tropical, equivalentes a más de 11 campos de fútbol de bosques por minuto.
Por eso, las plataformas hacen hincapié en que los datos recientes demuestran que sí es posible reducir la pérdida de los bosques mediante decisiones políticas, aplicación de las leyes y compromisos corporativos.

La GFW se enfoca en las selvas tropicales porque es justamente en los trópicos donde ocurre el 94% de deforestación o eliminación a largo plazo de bosques, causada por la actividad humana. Estos ecosistemas son fundamentales para la biodiversidad, el almacenamiento de carbono, la provisión de agua y la regulación del clima regional y local. No sólo eso: brindan alimentos, medicamentos y arraigo cultural a las comunidades que albergan.
“Perder bosques significa que el mundo pierde a su mejor aliado para proteger la biodiversidad, frenar el cambio climático, mantener las precipitaciones, proteger las fuentes de sustento y la identidad cultural, entre otras cosas”, alerta la GFW.
La expansión agrícola y los incendios –un factor cada vez más prominente en la pérdida de bosques a nivel mundial– son dos causas que detonaron, principalmente, la pérdida de cobertura arbórea en los trópicos. En los últimos tres años, los incendios quemaron más del doble de cobertura arbórea que hace dos décadas.
Además, el cambio climático es una amenaza latente para los bosques –tanto dentro como fuera de los trópicos—, provocando calor extremo y sequías que alimentan grandes incendios forestales.
Brasil, el gigante clave
Dentro del difícil panorama para conservar los bosques, los nuevos datos arrojan ciertas luces: cuando los países tienen la determinación política de mejorar la gobernanza de los bosques, pueden reducir su pérdida relativamente rápido.
Un ejemplo de ello es Brasil, el país con la selva tropical más grande del planeta, que en 2025 tuvo la tasa más baja de pérdida no relacionada con incendios de bosque primario, 41% menos que en 2024. Gran parte de la reducción de pérdida a nivel global se debe a este país latinoamericano.

Este avance no sólo se limitó a la selva tropical, pues la mayoría de los biomas brasileños experimentó una reducción en la pérdida de cobertura arbórea, principalmente en la Amazonia y el Pantanal.
Otros países con grandes extensiones de bosque primario tropical, como Colombia, Indonesia y Malasia, también experimentaron tasas más bajas –o por lo menos estables– de pérdida de cobertura arbórea en 2025.
No fue el mismo escenario para otros países como Bolivia y la República Democrática del Congo, en los cuales la pérdida de selva tropical se mantuvo alta.




