Metanfetamina desplaza al alcohol en México
La metanfetamina es la droga sintética con mayor presencia global, con 32 millones de usuarios, según el más reciente informe de la ONU. México duplicó su consumo en sólo 9 años.
La metanfetamina se ha consolidado como la droga sintética con mayor presencia en los mercados ilícitos a escala planetaria. El Informe Mundial de Drogas 2026, publicado este julio por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), estima que aproximadamente 32 millones de personas consumieron anfetaminas y metanfetaminas durante 2024. La organización precisa que las tasas de prevalencia más elevadas se registraron en América del Norte, aunque el fenómeno ya no se circunscribe a las zonas tradicionales.
De acuerdo al documento de la ONU, la metanfetamina se ha expandido a nuevos mercados, más allá de los tradicionales, tanto en América del Norte como Asia Oriental y Sudoriental, Australia y Nueva Zelanda. “Su presencia está prácticamente generalizada en todo el mundo”, señala el documento de la ONU.
México no es ajeno a esta tendencia. La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2025 reveló que el consumo de drogas tipo anfetamínicas –entre las que se incluye el cristal– se duplicó en los últimos nueve años. De 743 mil 437 personas en 2016 que habían probado alguna vez en su vida sustancias como éxtasis o cristal, la cifra creció a un millón 375 mil 344 personas en 2025.

Alerta en las comunidades de consumo
El incremento ha sido impulsado principalmente por hombres, cuya prevalencia de vida subió de 1.4 a 2.5 por ciento entre 2016 y 2025. En las mujeres, el cambio fue menor: de 0.4 a 0.6 por ciento en el mismo periodo. La edad de inicio para el consumo de estos estimulantes en México ha aumentado de 18 años en 2016 a 22 años en 2025, lo que sugiere que el crecimiento ocurre más en la población adulta que entre adolescentes.
En apenas una década, el alcohol dejó de ser la principal droga de impacto, es decir, la sustancia por la que más personas solicitaron atención en los servicios de salud. Ahora es la metanfetamina: en 2013 solo el 9.5 por ciento de quienes acudieron a recibir ayuda por problemas relacionados con el consumo de sustancias reportó haber consumido metanfetamina. Para 2023 esa cifra se había elevado a 49.1 por ciento, según el documento “Demanda de tratamiento por consumo de sustancias psicoactivas en México, 2025”, de la Secretaría de Salud.
Las metanfetaminas son estimulantes sintéticos del sistema nervioso, derivados químicos de las anfetaminas. Sus precursores son tóxicos en extremo y su consumo genera deterioro agudo en el sistema nervioso y en la salud mental. La sustancia se puede fabricar en laboratorios clandestinos y sus formas de uso incluyen vía inyectada, ingerida, inhalada o fumada.
En algunos sectores de la comunidad gay se suele utilizar la metanfetamina o el cristal para prolongar e intensificar los encuentros sexuales, una práctica denominada como “Chemsex”. Otros grupos poblacionales la emplean para soportar largas jornadas de trabajo, para bajar de peso o para resistir bajas temperaturas.
Desestigmatizar el consumo
Los números no son los únicos indicadores del incremento en el consumo de metanfetamina y otras drogas en México. Los consumidores también luchan contra el estigma social y la criminalización asociada al uso de drogas, al tiempo que impulsan y crean espacios de información, acompañamiento y apoyo entre pares.
Asociaciones como Transparente A.C., en la Ciudad de México, buscan acompañar a usuarios de metanfetamina y personas que viven con VIH, pues en algunos casos la transmisión del virus puede tener más prevalencia entre la población consumidora.
En los últimos años también han surgido iniciativas y colectivos que promueven prácticas y políticas de reducción de riesgos en el consumo de sustancias psicoactivas. “Checa tu sustancia” por ejemplo es un colectivo de personas que, con el apoyo del Instituto RIA, instalan mesas de información en fiestas y eventos públicos para ofrecer de manera gratuita análisis químicos y pruebas con reactivos para que los usuarios puedan saber si los componentes de su sustancia son reales, están adulterados o existen otros riesgos asociados a ella.
Además, es posible que los números sean mucho mayores. En las comunidades usuarias muchas veces se suele evitar a las instituciones públicas de salud debido al estigma que aún recae sobre quienes consumen y porque muchos de los profesionales psiquiátricos carecen de la experiencia vivencial que puede ofrecer un par, es decir, otro consumidor. Transparente A.C. busca llenar ese vacío al combinar el saber terapéutico con el entendimiento de quienes han pasado por situaciones similares.
En Ciudad de México, Colectiva La Crika se enfoca en brindar información a mujeres que consumen metanfetamina, así como dar kits en los que se explican los efectos que producen determinadas dosis y cómo medirlas para evitar efectos desagradables o sobredosis. La cuenta de Instagram Menos daño da a conocer infografías sobre los riesgos y cuidados que se pueden tener con el uso de estimulantes.
El auge de estas iniciativas ocurre a la par que la ENCODAT revela que solo el 10.5 por ciento de los hombres (247 mil 301) y el 8.4 por ciento de las mujeres (82 mil 518) que consumieron drogas en el último año han recibido tratamiento por el uso de sustancias en algún momento de sus vidas.
El enfoque de reducción de riesgos y daños, que fundamenta estas iniciativas, parte de la premisa de que la prohibición no evitará el uso de sustancias, y que mayor información científica y libre de prejuicios ayudará a que las y los usuarios tomen decisiones para disminuir efectos adversos y gestionar sus consumos. De acuerdo con el Gobierno de la Ciudad de México, este enfoque implica políticas de salud pública y prácticas que priorizan la protección de la salud y los derechos de las personas que consumen metanfetamina u otras sustancias.




