Palestina pide a México revisar empresas que apoyan la ocupación ilegal
Embajadora de Palestina en México pide al Senado revisar cadenas de empresas mexicanas; la ONU incluye a la empresa en su lista Orbia y reactiva el debate sobre e Museo Kaluz.
Nadya Rasheed, representante diplomática de Palestina en México, planteó al Senado de la República que examine las cadenas de valor de empresas mexicanas con nexos en los asentamientos israelíes en territorio palestino. Con esa medida, argumentó, se busca impedir que el intercambio comercial y los capitales lleguen a esos territorios, y evitar que compañías nacionales participen o se lucren de operaciones que mantienen la ocupación ilegal.
Durante una reunión con el presidente del Senado, Higinio Martínez, la diplomática reconoció el respaldo de México a Palestina y su defensa consistente del derecho internacional. Sin embargo, añadió: “Pero no es el derecho internacional lo que nos falta. Lo que ha faltado son consecuencias cuando ese derecho es violado sistemáticamente”.

La diplomática trajo a colación el pronunciamiento de la Corte Internacional de Justicia: la permanencia de Israel en los territorios palestinos ocupados carece de legalidad y debe terminar cuanto antes. El tribunal, añadió, fijó para los estados la obligación de no avalar ni sostener esa situación, y de marcar una distinción en sus vínculos entre Israel y los territorios ocupados desde 1967.
Rasheed destacó que hay gobiernos que ya convierten esos principios en acciones. Mencionó que el mes pasado 12 naciones —Canadá, Francia y el Reino Unido entre ellas— impusieron restricciones comerciales a los asentamientos israelíes ilegales. De esta forma, la embajadora enumeró tres posibles vías: impedir todo intercambio comercial con esos territorios, castigar a los colonos que ejercen violencia y a quienes la hacen posible, y evitar que las compañías se beneficien de la ocupación o de la expansión de los asentamientos.
La diplomática aclaró que no se trata de castigar ni aislar a un país, sino de garantizar que el derecho internacional tenga significado. Confió en trabajar con los senadores para traducir “nuestros principios compartidos en acciones concretas, porque no podemos esperar que quede menos Palestina que proteger”.
La paradoja del Museo Kaluz
La petición diplomática ocurre en un contexto de presión internacional creciente. Hace unas semanas, la Oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos actualizó su lista de empresas con actividades económicas en los asentamientos israelíes considerados ilegales en Cisjordania y Jerusalén Este. En total son 214 firmas de 11 países. El conglomerado mexicano Orbia Advance (antes Mexichem) figura entre las 61 nuevas incorporaciones.
El listado está encabezado por 192 compañías israelíes, seguidas de 8 estadounidenses. China, Francia y Reino Unido aportan dos empresas cada uno, mientras que Sudáfrica, Países Bajos, Alemania y Luxemburgo suman una cada país. La lista abarca actividades registradas entre el 2 de agosto de 2019 y el 15 de abril de 2026, y se limita a Cisjordania, sin incluir Gaza.

La inclusión de Orbia Advance –un conglomerado industrial y químico– reactivó, además, el debate en torno al Museo Kaluz, ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México y su relación con lo que sucede en Israel y Palestina. Activistas lo señalan como un espacio de “artwashing” vinculado a la empresa pues el acervo es propiedad de Antonio del Valle Ruiz, quien creó Kaluz y ocupa la presidencia honoraria vitalicia de Orbia.
La paradoja ética de dicho inmueble es evidente. El museo exhibe una colección que destaca por su enfoque en el exilio español, recordando cómo México acogió a miles de refugiados perseguidos por el régimen franquista. La narrativa del Museo Kaluz, que enfatiza la defensa de la cultura y los derechos humanos frente a la opresión, contrasta con la acusación de que su financiador apoya, a través de Orbia, un aparato que contribuye al genocidio en Palestina. Hace cuatro años, Del Valle Ruiz reconoció en una entrevista con El País que adquirió la colección en su calidad de empresario. Esta incluye más de 1,700 obras de artistas como Diego Rivera, Dr. Átl, Arturo Souto y María Izquierdo.
En su informe “From Economy of Occupation to Genocide Economy”, la relatora especial para los Territorios Palestinos Ocupados, Francesca Albanese, calificó a Orbia como “la principal empresa mexicana que lucra con el genocidio en Palestina”. La filial Netafim, de la que Orbia posee el 80%, desarrolla tecnología de riego concebida para respaldar la expansión territorial israelí, lo que según el informe contribuye a despojar a los palestinos y a agotar sus recursos naturales. Hasta el momento, ni Orbia ni el Museo Kaluz han emitido una declaración oficial sobre sus vínculos con las ocupaciones ilegales o el genocidio en Palestina.





