El colectivo Aquí No protesta contra la llegada de equipos para planta de amoniaco en Topolobampo
Los indígenas mayos yoremes y vecinos de Topolobampo bloquean el paso de maquinaria pesada para la planta de GPO.
La madrugada de este domingo pobladores de Topolobampo, en Sinaloa, se manifestaron en contra del arribo de maquinaria para la planta de amoniaco que las empresas Gas y Petroquímica de Occidente (GPO) y KFW-IPEX-Bank buscan instalar en la Bahía de Ohuira.
De consolidarse, la planta sería la más grande de América Latina, con una producción estimada de 2 mil 200 toneladas diarias.
“¡Aquí no!, ¡Aquí no!”, gritaron integrantes de los pueblos indígenas mayo yoreme y habitantes de Topolobampo ante la llegada del equipo de origen alemán, cuyos riesgos ambientales y comunitarios han sido alertados por relatores de Naciones Unidas desde el año pasado.
Los integrantes del Colectivo Ecológico “Aquí no” se plantaron la madrugada del domingo en la para impedir la salida de los equipos y entonaron el himno nacional.
De acuerdo con Luis Nájera, periodista local, la comunidad cumplió dos noches de vigilancia en las instalaciones de la Administración Portuaria Integral (ASIPONA) de Topolobampo, para bloquear la salida de un reactor gigante de destilado de gases.
Y aunque GPO anunció que la maquinaria procedente de Alemania son torres cuya función es la captura de dióxido de carbono, los relatores de Naciones Unidas alertaron que “por cada tonelada de amoníaco producida en la planta a partir de gas, se emitirán 1.1 toneladas de dióxido de carbono”, se trata de uno de los principales responsables del calentamiento global.
Los riesgos de fuga de amoniaco y afectaciones al pueblo yoreme
Una de las principales preocupaciones para los vecinos de la Bahía de Ohuira es la posible fuga de amoniaco, que podría causar un desastre industrial de graves alcances.
El “Colectivo Aquí No”, basado en un estudio de impacto ambiental realizado por Proman AG, determinó que una fuga de amoniaco sería una posibilidad que impactaría en un radio de 15.5 kilómetros a la planta de GPO.

Además, las cartas enviadas por los relatores de Naciones Unidas advierten de la destrucción de aproximadamente 21 mil metros cuadrados de bosque de manglar, del desecamiento de una zona inundable (humedal), además de impactos en la comunidad indígena de los mayos yoreme, quienes subsisten gracias a la pesca tradicional y tienen una conexión espiritual con el mar.
En marzo pasado, los defensores de Topolobampo acudieron a la sede central del banco KfW IPEX (financiador del proyecto) en Alemania, donde presentaron una queja formal por “los daños a la biodiversidad sean irreversibles y se dé pie a la aniquilación del sustento de más de 4 mil familias”.
“Su capital está haciendo posible un proyecto que envenena nuestra bahia y arrebata el futuro de las comunidades indígenas. Exigimos que dejen de usar dinero público para financiar proyectos que serían ilegales en suelo alemán por su impacto humano y climático”, dijo la activista Claudia Susana Quintero.




