Gaza se queda sin campo: sólo el 3% de las tierras agrícolas permanece accesible y sin daños
Un nuevo análisis de la FAO y UNOSAT revela que apenas 448 hectáreas permanecen accesibles para cultivar en Gaza. El avance de la “línea amarilla” y la falta de insumos bloquean la producción local y agravan la crisis alimentaria.
En la Franja de Gaza, familias enteras viven con la angustia de no saber cuándo volverán a comer, mientras la hambruna y la desnutrición se agravan día tras día. Actualmente, en Gaza sólo el 3% de las tierras agrícolas permanece accesible y sin daños, según la más reciente evaluación geoespacial realizada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Centro de Satélites de las Naciones Unidas (UNOSAT).
El análisis revela que apenas 448 hectáreas pueden utilizarse para cultivar sin necesidad de trabajos previos de recuperación.
Aunque las tierras agrícolas a las que aún se puede acceder alcanzan las 4 mil 091 hectáreas –un 27% del total de la Franja–, la inmensa mayoría se encuentra inoperante: unas 3 mil 643 hectáreas están dañadas y requieren complejas labores de rehabilitación.
“No existen bases para la vida ni para la reforestación. No hay ninguna fuente de ingresos que nos ayude a recuperar la tierra, ni posibilidad real de empezar de nuevo”, dijo a Mondoweiss, Rushdi Ayyad, un agricultor del barrio Al-Zaytoun.
El resto, el 73% de la superficie agrícola, está totalmente inaccesible tras la expansión de la “línea amarilla”, una demarcación militar impuesta por Israel tras el supuesto alto al fuego, desde octubre de 2025, que restringe el paso hacia el interior de la Franja. Esta cifra contempla tanto los terrenos que sufrieron daños físicos como aquellos que siguen intactos pero a los que es imposible ingresar.

Rushdi Ayyad es propietario de 11 dunams (1.1 hectáreas) de tierras de cultivo situadas a unos 800 metros de la “línea amarilla”. Sin embargo, sus terrenos quedaron arrasados y lleva dos años y medio sin poder acceder a ellos, pues fue obligado a desplazarse hacia Deir al-Balah, en el centro de la Franja.
Rushdi cuenta que en sus tierras crecían árboles de más de 25 años de los que él, su familia y varios trabajadores dependían como única fuente de ingresos. Ahora, el costo de la recuperación de los terrenos está fuera del alcance de cualquier agricultor.
“Ya vivimos por debajo del umbral de la pobreza. Hoy dependemos de un takiya sólo para comer”, declaró a Mondoweiss .
Desde octubre de 2025 hasta ahora, la superficie agrícola a la que se puede acceder en Gaza, y que no está dañada, ha disminuido un 25.5%: pasó de 601 a 448 hectáreas. Las ciudades Deir al-Balah y Jan Yunis son las que registran las mayores reducciones.
Tierras agrícolas en Gaza: el sustento de medio millón de personas
La ONU destaca que la pérdida de superficie agrícola útil no se debe sólo a los bombardeos, sino a la reducción drástica del acceso territorial. El asunto es más severo en Rafah, donde el 97.2% de los terrenos agrícolas y el 98.4% de los invernaderos son inaccesibles.
A las restricciones geográficas se les suma un agudo desabastecimiento que impide cualquier intento de reactivación del campo. Los agricultores enfrentan una escasez crítica de semillas, fertilizantes, combustible y equipos de riego. La FAO advierte que la entrada de insumos sigue siendo muy irregular y que los pocos recursos disponibles en el mercado local presentan precios fuera del alcance de las familias campesinas.
“La pérdida de acceso a las tierras agrícolas en Gaza está reduciendo aún más el espacio disponible para que los agricultores produzcan alimentos, incluso cuando los activos agrícolas permanecen físicamente intactos”, afirmó Rein Paulsen, director de la Oficina de Emergencias y Resiliencia de la FAO.

Foto: ONU
Paulsen enfatizó que los agricultores gazatíes han demostrado su capacidad de producir cuando disponen de tierra y materiales, pero advirtió que sin medidas urgentes para garantizar un acceso seguro, las oportunidades de recuperar la producción local seguirán desapareciendo.
Ante esta emergencia, la FAO solicitó acciones inmediatas para garantizar un acceso seguro a las tierras, rehabilitar los suelos dañados y permitir la entrada de insumos esenciales que no sean de doble uso.
Antes de la intensificación de la guerra en octubre de 2023, la agricultura representaba el 10% de la economía de Gaza y sostenía el sustento de más de 560 mil personas.





