Identifican a mexicano asesinado en tiroteo en Seattle
Tres muertos y cuatro heridos deja tiroteo en Seattle: entre las víctimas fatales, un mexicano que acudió al festival con su familia.
El mexicano Carlos Israel Sánchez Villalba llegó este domingo al Seattle Center como tantas otras familias que buscaban un respiro durante el fin de semana. El domingo 26 de julio, alrededor de las seis de la tarde, cientos de personas recorrían el festival gastronómico Bite of Seattle. Parecía una jornada ordinaria.
De pronto todo se convirtió en una estampida. Hubo gritos, disparos en ráfaga. Sánchez Villalba, de 44 años, mexicano, al parecer originario de la Ciudad de México y residente en Estados Unidos, había acudido al Seattle Center con su familias. Las autoridades estadounidenses han confirmado que fue una de las tres víctimas mortales del tiroteo: recibió un impacto de bala en el torso y falleció allí mismo.
Los testimonios de amigos y personas cercanas, recogidos por distintos medios, señalan que el era el principal proveedor económico de su familia: su vida giraba en torno a sus tres hijos, uno de ellos con necesidades especiales.
La pesquisa policial apunta a que se trató de un enfrentamiento, según las autoridades vinculado a disputas entre pandillas. Al menos tres individuos participaron en el tiroteo, según la información más reciente. Uno de ellos murió, otro más –un adolescente de sólo 15 años– fue puesto bajo custodia. Hay un tercero que permanece prófugo.
Además de Sánchez Villalba, también Ashley Whitehead, de 56 años, fue alcanzada por los disparos y murió. También murió Junior Cee Niko Semo, de 19, a quien las investigaciones señalan como uno de los participantes en el intercambio de disparos.
La alcaldesa de Seattle, Katie Wilson, ha calificado a Sánchez Villalba y a Whitehead como víctimas inocentes que quedaron atrapadas en medio de una confrontación que no les pertenecía. “Este fue un acto de violencia horripilante”, declaró la funcionaria a CNN, en el que también subrayó que la comunidad todavía intenta digerir lo ocurrido y comprender cómo un evento en torno a la cultura y la comida, pudo terminar en disparos.
Armas de alto calibre en manos de adolescentes
El arsenal incautado al menor detenido ha encendido las alarmas sobre la facilidad de acceso a armamento de alto poder. La policía decomisó dos armas de fuego, entre ellas una pistola de nueve milímetros sin número de serie, una de las denominadas “armas fantasma“, equipada con un cargador extendido con capacidad para 33 cartuchos. Ningún reporte oficial vincula a Sánchez Villalba con el conflicto que desató la violencia.

El saldo del tiroteo es aun más alto si se considera que cuatro personas más resultaron heridas, entre ellas un niño de dos años. Los otros tres lesionados —dos hombres de 23 y 27 años y una mujer de 39— ya han recibido el alta médica.
En un principio los asistentes al festival gastronómico pensaron que la ráfaga de disparos eran, en realidad, fuegos artificiales. Era el día de clausura del festival así que no hubiera sido demasiado extraño. Fue hasta que vieron a la gente correr que el caos se desató. Un video captado en el lugar muestra a un gran grupo de personas derribando una valla para escapar del área, mientras otros buscaban refugio en las tiendas del lugar.
Algunos testigos aseguraron haber oído hasta dos docenas de disparos.
La comunidad de Seattle se ha volcado en apoyo a la familia de Sánchez Villalba. Una campaña en la plataforma GoFundMe ha logrado recaudar cerca de 50 mil dólares de los 90 mil solicitados para cubrir los gastos derivados de la tragedia y apoyar a sus tres hijos, quienes han quedado desamparados tras la pérdida de su principal sostén económico. Los allegados al mexicano en Seattle lo describen como un hombre generoso, cuyo instinto en los momentos críticos fue proteger a los suyos.
De acuerdo con la organización civil Gun Violence Archive, sólo en lo que va del 2026 se han registrado ya 273 tiroteos masivos en Estados Unidos. Un tiroteo masivo es definido como aquellos en los que cuatro o más víctimas reciben disparos, sin contar al atacante. La masacre en el corazón turístico de Seattle es sólo el ejemplo más reciente del problema que Estados Unidos tiene con el acceso a armas.




