3.5 millones de niñas y niños situación trabajo infantil en México
Los datos de la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2025 indican que la vulnerabilidad se agudiza en los sectores históricamente marginados y en los estados del sur del país.
En México 3.5 millones de niñas, niños y adolescentes de entre 5 y 17 años se encuentran en situación de trabajo infantil, de acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2025, publicados ayer por el Inegi.
La cifra representa el 12.6 % de esta población en el país, lo cual indica que en la última década la proporción de infancias que realizan algún tipo de trabajo, remunerado o no, prácticamente sigue siendo la misma: en 2015, representó el 12.3%.
De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el trabajo infantil se da tanto en el campo como en la ciudad. En el ámbito rural, por ejemplo, los niños y adolescentes trabajan en la cosecha de alimentos, en el procesamiento de algunos productos agrarios y ganaderos, en floricultura y horticultura, en ladrilleras. En el ámbito urbano, trabajan en comercios o talleres, en la construcción, en la vía pública, en la venta ambulante o lavando parabrisas de autos.
Dentro de los hogares, la niñez trabaja en tareas domésticas intensivas, cuidan de los hermanos, familiares de la tercera edad o personas con alguna enfermedad, asumiendo el rol de los adultos.

En los casos más extremos, señala la OIT, las infancias son sometidas a condiciones de explotación –análogas a la esclavitud– como la trata, o son víctimas de grupos criminales que las obligan a realizar actividades ilícitas como lo son la explotación sexual comercial, el contrabando y el tráfico y venta de drogas.
Los resultados de la ENTI 2025 indican que, del total de menores en situación de trabajo infantil, 1.8 millones desempeñan ocupaciones no permitidas por la Ley Federal del Trabajo (LFT), tales como la venta de alcohol, el trabajo en lugares de entretenimiento nocturno, minería, construcción y cualquier labor peligrosa, insalubre o de carga pesada que ponga en riesgo la salud, seguridad y desarrollo de las infancias. Entre 2015 y 2025, la tasa de ocupación no permitida disminuyó de 7.5 a 6.6 por ciento.
En cambio, aumentó la cantidad de niñas, niños y adolescentes que realizan labores domésticas en condiciones no adecuadas (1.9 millones actualmente) pasó de 5.7 % en 2015 a 6.8 % en 2025.
Niñez indígena y estados del sur, los más vulnerables
Por primera vez, la ENTI identificó a la población en situación de trabajo infantil según grupos poblacionales específicos. El trabajo infantil afecta con mayor fuerza a la niñez indígena: 1 de cada 4 trabaja y la ocupación no permitida es alta. Para la población afrodescendiente, la tasa de trabajo infantil se ubicó en 15.6 por ciento y entre la población con discapacidad, la tasa de trabajo infantil fue de 10.9 por ciento.
“Existen distintas modalidades de trabajo infantil pero todas tienen algo en común: son física, mental, afectiva y moralmente perjudiciales para la niñez. El trabajo infantil interfiere en la escolarización obligatoria, en el tiempo de juego, recreación y descanso que los niños y niñas necesitan para crecer e integrarse de manera positiva en la sociedad”, apunta la OIT.
Las entidades con mayor concentración absoluta de menores trabajadores son el Estado de México (335 mil), Chiapas (326 mil) y Veracruz (292 mil). Sin embargo, al medir la tasa en proporción a su población infantil, el sur del país encabeza los índices más graves: Guerrero ocupa el primer lugar nacional con el 22.6 %, seguido por Oaxaca con el 20.9 % y Chiapas con el 20.3 %.





