Guerra de versiones por la presencia de la CIA en México
Medios estadounidenses aseguran que la CIA participó en un operativo en Tecámac, Estado de México. Sheinbaum y la CIA lo niegan.
Versiones encontradas, desmentidos y deslindes. El gobierno de Claudia Sheinbaum rechazó ayer y hoy el reportaje de la cadena CNN que aseguraba la participación de agentes de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, la CIA, en la explosión que mató a Francisco Beltrán de la Peña, alias “El Payín”, presunto operador del Cártel de Sinaloa el pasado 28 de marzo en Tecámac, Estado de México.
Horas después de este desmentido, el periódico The New York Times publicó una versión matizada de los mismos hechos: la agencia estadounidense aportó inteligencia y participó en la planificación del ataque, pero ningún agente estuvo presente en el lugar de los hechos.
“El Gobierno de México rechaza categóricamente cualquier versión que pretenda normalizar, justificar o sugerir la existencia de operaciones letales, encubiertas o unilaterales de agencias extranjeras en territorio nacional”, escribió en su cuenta de X el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch.
El funcionario subrayó que las acciones operativas en el país corresponden exclusivamente a las autoridades mexicanas competentes.
Esta mañana, durante su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum insistió en desmentir los reportes de las agencias estadounidenses: “Es falso que operen agentes de la CIA en territorio –declaró–. Hay permisos para agencias de Estados Unidos, que están perfectamente marcadas por la Constitución y la Ley de Seguridad Nacional, sus permisos están definidos para que puedan trabajar y están vinculadas con la embajada de Estados Unidos y tienen que cumplir con la Ley de Seguridad Nacional”.

También la vocería de la CIA respondió al reportaje. Liz Lyons, quien dirige la Oficina de Asuntos Públicos de la agencia, calificó la investigación como “información falsa y sensacionalista que no sirve más que como campaña de relaciones públicas para los cárteles y pone en riesgo la vida de los estadounidenses”.
México en la mira de Estados Unidos
Esta controversia, sin embargo, se enmarca en un contexto diplomático cada vez más tenso.
La semana pasada, por ejemplo, la Casa Blanca publicó la nueva Estrategia Nacional de Control de Drogas en la cual advierte que la colaboración con México estará “condicionada a resultados tangibles, incluyendo la toma de medidas apropiadas para arrestar, procesar y extraditar a los líderes de las FTOs y para desmantelar los laboratorios de drogas sintéticas”. De lo contrario, Estados Unidos amenaza en usar “todos sus recursos” para paralizar la logística de los grupos criminales en México.
Además, este lunes, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos –con sede en Washington, D.C.–, publicó su informe sobre desapariciones en México en la que concluye que “muchas de las desapariciones cometidas por el crimen organizado en México ocurren en profunda connivencia y coordinación con agentes estatales” y califica la situación como una “grave crisis de derechos humanos”.
A esto se suma la acusación del Departamento de Justicia contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya –ahora con licencia–, y contra otros integrantes de su gabinete por cargos de narcotráfico.
Apenas el día de ayer, Terrance Cole, el director de la Administración para el Control de Drogas, la DEA, afirmó ante el Senado estadounidense que la acusación contra Rocha Moya “es sólo el principio de lo que está por venir”, mientras que el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, exigió al gobierno mexicano hacer más contra el narcotráfico “para que nosotros no tengamos que hacerlo”.
La CIA en México
La guerra de versiones sobre la presencia de la CIA en México comenzó ayer martes cuando CNN publicó una investigación firmada por los periodistas Natasha Bertrand, Zachary Cohen, Evan Perez y Mauricio Torres.
El medio afirmó que la muerte de Francisco Beltrán de la Peña, alias “El Payín”, fue un “asesinato selectivo facilitado por agentes operativos de la CIA” como parte de una campaña más amplia de la división Ground Branch (un grupo de élite dentro de la agencia, responsable de llevar a cabo operaciones paramilitares y encubiertas) para desmantelar redes de cárteles en México.
Según el reportaje, un artefacto explosivo fue ocultado dentro de la camioneta Toyota Tacoma negra en la que viajaban Beltrán y su acompañante, Humberto Rangel Muñoz, antes de que el vehículo circulara por la carretera México-Pachuca a la altura del municipio de Tecámac, Estado de México.
Aunque la cadena citó como fuente a la Fiscalía del Estado de México, la institución negó después haber proporcionado ese dato y aseguró que mantiene en curso una indagatoria sobre los hechos del 28 de marzo en Tecámac y aclaró que hasta el momento no existe una conclusión sobre las causas y circunstancias que propiciaron los decesos.
La explosión ocurrió poco después de las seis de la tarde. Una cámara de un vehículo en movimiento registró el momento en que la unidad negra estalló mientras circulaba. La detonación se produjo al interior de la cabina, según las primeras líneas de investigación, que descartan inicialmente un ataque externo como el lanzamiento de una granada. Los peritos manejan la hipótesis de un artefacto explosivo improvisado o un dispositivo artesanal que era transportado por los ocupantes. La potencia del estallido fue suficiente para causar la muerte instantánea de ambos tripulantes.

En contraste con las versiones de CNN y del gobierno mexicano, The New York Times publicó la noche de ayer, martes, una nota de los periodistas Julian E. Barnes y Maria Abi-Habib en la que “fuentes informadas sobre el operativo” señalaron que la CIA aportó información sobre la ubicación del agente del cártel y participó en la planificación del asesinato. Pero los agentes de la agencia —precisó el diario— no estuvieron presentes en el lugar del atentado ni asesoraron en persona a los mexicanos cuando se ejecutó la operación. El Times indicó que no está claro hasta qué punto habría participado la CIA en la planificación.
Para añadir más tensión al ambiente hay que recordar que, apenas el mes pasado, dos agentes de la CIA murieron en un accidente automovilístico en Chihuahua después de participar en un operativo contra un narcolaboratorio. La presidenta Sheinbaum exigió entonces explicaciones y advirtió que la soberanía “no se puede negociar”.





