Ola de calor en Europa deja al menos 1,300 muertos en los últimos días
La ola de calor Europa ya dejó al menos 1.300 muertes, con récords de hasta 43,7°C; la infraestructura pública no resiste las temperaturas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) registra al menos 1.300 fallecimientos en Europa desde el 21 de junio como consecuencia de la ola de calor sin precedentes que afecta a gran parte del continente.
El director general de la organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que el estrés térmico actúa como un “asesino silencioso” y subrayó que los hogares, los centros de trabajo y las escuelas europeos no fueron diseñados para resistir estas temperaturas extremas.
Mientras la ola avanza hacia el este, decenas de millones de personas siguen expuestas a un calor que lo mismo derrite los semáforos que deforma las vías férreas. Las redes eléctricas fallan continuamente por la sobredemanda de aire acondicionado. En varios países los hospitales han comenzado a saturarse, igual que las morgues. Complejos escolares y de oficinas han tenido que cancelar actividades por seguridad.

El calor país por país
Francia concentra por ahora los focos rojos. La agencia nacional de salud pública gala notificó unas 1.000 muertes más de lo habitual desde el 24 de junio y precisó: 85% de los fallecimientos corresponde a personas mayores de 65 años.
Philippe Juvin, jefe del servicio de urgencias del Hospital Pompidou de París, declaró a los medios que el balance final podría ser “muy, muy grave” y expresó su temor a que, al reincorporarse las empleadas domésticas y los cuidadores, se encuentren a personas “en muy, muy mal estado en sus casas, que no han bebido desde hace tres días, que están expuestas al calor o que fallecieron”.
Las olas de calor son cada vez más mortales en Europa. En España y Portugal, durante anteriores temporadas, la OMS llegó a contabilizar más de de 1,700 decesos y las proyecciones del Instituto de Salud Carlos III estiman cerca de 4,600 muertes atribuibles al calor extremo al año en España. Para Alemania, las agencias de salud pública calculan un impacto de hasta 4,500 fallecimientos durante el verano debido a las altas temperaturas.
En el Reino Unido, las autoridades sanitarias reportaron al menos seis muertes directas en los últimos días, en su mayoría por ahogamientos en aguas abiertas. En Alemania se registraron al menos cinco ahogamientos mortales de personas que intentaban refrescarse en ríos y lagos. En los últimos días, la temperatura ha roto récord históricos en Berlín con temperaturas de hasta 41,7ºC.

A escala global, la OMS y centros asociados estiman que el calor extremo ha causado cerca de 181 mil decesos anuales en Europa en los últimos tres años consecutivos. Un estudio del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) atribuye más del 54% de esa mortalidad inducida por olas de calor directamente al cambio climático.
Cada vez más caliente
La República Checa registró el domingo 41,9 °C en Doksany, al norte de Praga, según el instituto meteorológico local (CHMI), una cifra que superó el récord de 41,1 °C alcanzado apenas horas antes y el de 40,6 °C del sábado. Polonia alcanzó 40,5 °C en Slubice, en el oeste del país, mientras que Suiza anotó 39 °C en Basilea, la temperatura más alta jamás registrada en el mes de junio. En España, el municipio cántabro de Tama alcanzó 43,7 °C, la máxima histórica para esa región en cualquier mes del año.
El grupo científico World Weather Attribution subrayó que esta ola de calor es la más intensa de la que se tiene constancia en Europa y que habría sido “virtualmente imposible” en junio sin el cambio climático. Los investigadores recordaron que el calentamiento del continente avanza al doble de la media mundial, con un incremento de 0,56 °C por década desde mediados de la década de 1990.
Respuestas gubernamentales
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, convocó un consejo de ministros extraordinario para evaluar la gestión de la crisis: a partir de esta semana, anunció, empezarán a llegar a los hospitales un total de 30 mil aparatos de climatización adquiridos con carácter urgente. La portavoz del Gobierno, Maud Bregeon, justificó el mantenimiento de la alerta sanitaria hospitalaria pese al descenso de las temperaturas, ante el riesgo de una nueva ola de calor prevista para el 6 de julio.
En Hungría, el primer ministro Péter Magyar decretó el trabajo remoto en el sector público para varios días y pidió al sector privado que siguiera el ejemplo o redujera los horarios. Ordenó la apertura de iglesias y edificios públicos con aire acondicionado, restringió el consumo de agua y prohibió llenar piscinas o regar jardines.
Mientras tanto, la ola de calor se ha desplazado hacia los Balcanes y Ucrania. Hungría, Serbia, Rumanía, Croacia, Austria y el sur de Polonia prevén temperaturas superiores a 35 °C en los siguientes días, con Bosnia y Albania pronosticando máximas de hasta 40 °C.
Ucrania afronta un desafío adicional: los ataques rusos han diezmado su red eléctrica, lo que obliga a programar cortes de suministro en al menos cinco regiones. Sergii Kovalenko, director ejecutivo de la compañía energética Yasno, advirtió que el sistema ya está “funcionando al límite de sus capacidades” debido a las reparaciones de verano tras los bombardeos invernales.
En Suiza, el glaciólogo Matthias Huss, del Instituto Federal de Tecnología de Zúrich, advierte que deshielo actual es tan abundante que, según sus cálculos, el agua que fluye de los glaciares suizos puede llenar una piscina olímpica cada seis segundos.




