La trata de menores de edad en México no para: cada 35 horas se registra un caso
Quintana Roo y Baja California concentran casi la mitad de los casos.
Entre enero y junio de este año, México registró un total de 123 niñas, niños y adolescentes víctimas del delito de trata de personas, según datos del Secretariado Ejecutivo analizados por la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim). Esto corresponde a cinco víctimas por semana.
Los datos confirman que las niñas y, sobre todo las adolescentes, corren mayor peligro. De las víctimas reportadas, 84 son mujeres (68.3%) y 39 son hombres (31.7%).
La trata de personas, sobre todo con fines de explotación sexual comercial, se concentra en puntos de alta movilidad, como zonas fronterizas, puertos, centros urbanos y destinos turísticos.
Muestra de ello es que los municipios donde se registraron más víctimas de entre 0 y 17 años son Benito Juárez y Tulum, en Quintana Roo (35 casos), y Tijuana, en Baja California (13 casos). Al tomar en cuenta otros municipios de esas entidades, ambos estados concentran casi la mitad de los casos.
Aunque las cifras dan cierta perspectiva, la problemática tiene dimensiones mayores. Esto pasa porque los datos provienen de las carpetas de investigación reportadas por las fiscalías locales, en donde muchas víctimas no llegan a denunciar por miedo a represalias y desconfianza en las autoridades. Y cuando denuncian, los Ministerios Públicos tienden a cometer fallas en la tipificación del delito.

La trata de personas desencadena malestar emocional, trastornos de ansiedad, contusión, entre otras marcas físicas y psicológicas. De acuerdo con el Registro de lesiones 2010-2025 de la Secretaría de Salud, 56 personas de 1 a 17 años fueron atendidas en hospitales del país por trata de personas durante 2025.
La REDIM concluye entonces que por cada cinco casos de trata de personas de niñas, niños y adolescentes de los que las fiscalías tienen conocimiento, sólo uno es atendido en hospitales.
Esto, subraya la Red, puede tener efectos en los derechos a la atención de la salud, la integridad y el desarrollo de las víctimas, así como la restitución de sus derechos.
Tipos de trata y espacios de riesgo
Una cuarta parte de las niñas, niños y adolescentes víctimas de trata en el país fue captada con fines de explotación sexual. De los 30 casos registrados, 28 corresponden a mujeres, lo que confirma que las redes delictivas ejercen violencia sexual dirigida de forma casi exclusiva hacia las niñas y adolescentes.
Por otro lado, dos de cada diez víctimas fueron captadas con fines de trabajo o servicios forzados —niños y niñas en proporciones iguales—, mientras que más de la mitad de los casos investigados corresponden a otros fines.
La vulnerabilidad ante las redes de trata de personas se acentúa durante la adolescencia, etapa en la que se ubican siete de cada diez víctimas registradas, aunque una de cada cuatro no superaba los doce años al momento del enganche.

Los hospitales que han atendido a víctimas revelan que prácticamente no hay lugar seguro para la niñez y la adolescencia: el hogar es, paradójicamente, el entorno donde se concentra la mayor incidencia de trata para esta población, seguido por la vía pública y los centros educativos como puntos recurrentes.
Si bien la casa y la calle encabezan los registros tanto para hombres como para mujeres menores de edad, las dinámicas espaciales muestran variaciones según el género: mientras que en las mujeres el riesgo se extiende hacia espacios de entretenimiento, transporte, áreas deportivas e instituciones residenciales, en el caso de los hombres la problemática se desplaza hacia entornos laborales, zonas agrícolas y vehículos particulares.
De acuerdo con el análisis de la REDIM (2013-2025), existe evidencia anecdótica y testimonial que apunta a que, particularmente en el enganche, una persona conocida, como un compañero de la escuela, la pareja o una persona de la vecindad, participó en el proceso de trata.




