La Otra REPSA: activistas buscan proteger la Reserva Ecológica de los Pedregales
La bióloga Surya González encabeza el movimiento La Otra REPSA para proteger la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel en la UNAM. Junto a activistas, exige frenar la destrucción del hábitat, sanear la basura y transparentar la gestión institucional.
Disfrazada de tlacuache, Surya González, doctora en Ciencias Biológicas, se dedica a la divulgación y protección de la biodiversidad que existe en la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel (REPSA). Lo hace a través del movimiento La Otra REPSA, al que se han sumado activistas para realizar jornadas de limpieza en los pedregales remanentes de la Reserva.
“Acompáñame a disfrazarme de tlacuache para defender una Reserva Ecológica en la Ciudad de México, porque no todo en la ciencia es escribir artículos. A veces los biólogos debemos saber hacer de todo para defender las Áreas Naturales que aún nos quedan”, dice Surya en un video en el que está costurando su disfraz (con crías de tlacuache afelpadas, incluidas en la espalda).
La REPSA es el ecosistema más diverso del Valle de México donde habitan más de mil especies de plantas y animales. Se trata de un área natural protegida de 237 hectáreas bajo el resguardo de la UNAM en Ciudad Universitaria, caracterizada por su matorral xerófilo y una geodiversidad única originada por el derrame lávico del volcán Xitle.
Sin embargo, La Otra REPSA denuncia que existen distintas problemáticas en este santuario, tales como la destrucción de pedregales remanentes, atropellamientos de animales, falta de transparencia en proyectos de investigación, acumulación de basura y cascajo, presencia de animales en situación de abandono (particularmente perros y gatos), presión humana derivada de actividades no reguladas, inseguridad, entre otras.
En sus videos de divulgación, Surya González también expone que la Secretaría Ejecutiva de la Reserva le rechazó una solicitud para realizar actividades de saneamiento ambiental en zonas de amortiguamiento, por lo que ahora se limita –junto a activistas que se van sumando– a recoger basura en los pedregales remanentes.
“Durante años (desde 2022), estudiantes, académicos y colaboradores hemos señalado la necesidad de fortalecer la protección real de la REPSA. A pesar de ello, no hemos tenido respuestas claras de las autoridades responsables y actualmente numerosas medidas permanecen “pendientes”, “en proceso” o sin aplicación efectiva”, plantea La Otra REPSA en una petición en change.org llamada “Salvemos la REPSA: Más protección y menos destrucción”.

Exigencias a las autoridades de la UNAM
En la campaña para recaudar firmas, La Otra REPSA exige la protección y el mantenimiento de la conectividad ecológica de la Reserva, sus zonas núcleo, áreas de amortiguamiento y pedregales remanentes, evitando infraestructura o cambios de uso de suelo que destruyan el hábitat.
Asimismo, exige medidas efectivas para proteger la fauna silvestre y doméstica, con énfasis en evitar atropellamientos y atender con ética el abandono de perros y gatos.
El movimiento también pide acciones permanentes para prevenir y atender la acumulación de residuos y cascajo, además de un control efectivo de especies introducidas y del cierre de accesos clandestinos para usos incompatibles con la conservación dentro de la REPSA.
Por otro lado, los activistas exigen transparencia institucional mediante la publicación periódica y accesible de informes, monitoreos, protocolos y criterios bioéticos, técnicos y ambientales aplicados en cada proyecto.

Denuncian eutanasia no autorizada de tlacuaches y cacomixtles en la REPSA
A partir de solicitudes de información a órganos de transparencia, La Otra REPSA denunció que este mes la Secretaría Ejecutiva de la Reserva (SEREPSA) entregó su tabla de eutanasia, en donde aparecieron tlacuaches y cacomixtles, dos especies que no están incluidas en el permiso que otorga la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para el control letal de siete especies: perro feral, gato doméstico, rata negra, ratón doméstico, ardilla, perico monje y paloma doméstica.
El mismo permiso consigna que “no se autoriza la captura de ningún otro ejemplar de fauna silvestre nativa” y, si ocurre, debe ser liberado inmediatamente.
La Otra REPSA menciona, además, que para la eutanasia de los tlacuaches y cacomixtles, el personal de la Reserva utilizó T61, un fármaco que en condiciones desfavorables puede provocar que los animales queden paralizados y sin respirar antes de perder la conciencia.
Y señala que si bien la Semarnat autorizó el uso del fármaco para compostaje de cadáveres, eso no significa que exista autorización para dar muerte a tlacuaches y cacaomixtles.
La Otra REPSA preguntó a la SEREPSA bajo qué protocolos deciden a qué especies tratar, rehabilitar y a cuáles aplicar la eutanasia; la Secretaría Ejecutiva respondió que no cuenta con esos documentos.





