Muere Maricarmen Abascal, a dos semanas de ser desalojada de su casa en Madrid
El desalojo de Maricarmen Abascal desató protestas por el derecho a la vivienda e incluso el adelanto de las elecciones generales en España.
Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años convertida en activista por el derecho a la vivienda, murió este miércoles 7 de octubre, dos semanas después de que fuera desalojada de su casa en Madrid, España, confirmó el Sindicato de Inquilinas.
Abascal vivía con una discapacidad que limitaba su movimiento y otras afectaciones de salud. En esas condiciones fue sacada de su casa en una camilla tras habitar la vivienda por más de 70 años y cuyo alquiler subió tanto (1,650 euros, unos 33 mil pesos mexicanos) que la pensión que recibía ya no dio para asumir el costo.
El caso ha tenido una repercusión internacional pues el derecho a la vivienda se ha visto socavado no sólo en Madrid o Barcelona, sino en muchas ciudades del mundo asediadas por el turismo masivo, la especulación o la gentrificación. Regulaciones contra plataformas digitales de hospedaje o regulaciones al aumento del costo del alquiler han tenido que ser implementadas recientemente en Nueva York, París, Berlín o Medellín. En México, hay varias legislaciones que siguen pendientes: la Ley de Rentas Justas, las Regulaciones a Airbnb o la regulación de Airbnb siguen sin efectos prácticos.
La especulación inmobiliaria mata
La vocera del Sindicato de Inquilinas en Madrid, Alicia del Río, lamentó: “La especulación y el rentismo matan a gente cada día en nuestro país”.
“El pasado 23 de septiembre, como todas sabéis, se produjo su desahucio (desalojo) y desde entonces ha permanecido hospitalizada. Si bien se consiguió un acuerdo histórico que le habría permitido volver a su vivienda, esta solución ha llegado demasiado tarde. Una situación absolutamente evitable tras un proceso torturante”, escribió el Sindicato en un comunicado.
Este “acuerdo histórico” fue conseguido gracias a las protestas multitudinarias de los últimos días. Tan sólo el 3 de octubre pasado, una marcha convocó a decenas de miles de personas –70 mil según el Ayuntamiento, 500 mil según los organizadores– salieron a las calles a defender el derecho a la vivienda. Maricarmen estuvo a punto de convertirse en la primera persona desalojada en regresar a su vivienda luego de que la empresa propietaria accediera a extenderle un nuevo contrato de alquiler. Pero la violencia que se usó para desahuiciarla antes de su desalojo definitivo habían ya provocado daños en su salud.

El caso de Maricarmen llegó hasta el Congreso español, que aprobó medidas para prevenir más casos como el de la mujer de más de ochenta años: la prohibición de desalojos hasta el año 2030 y una prórroga de dos años de los contratos de alquiler que finalicen antes del 31 de diciembre de 2028.
El caso hace eco de lo que ocurre en México. Recientemente, el edificio ubicado en el número 11 de la calle de República de Cuba fue expropiado por el gobierno de la capital para devolvérselo a los vecinos que sufrieron un desalojo violento en agosto del año pasado, tras un fraude procesal. El caso se ha narrado una victoria del derecho a la vivienda pero tras el desalojo, tres vecinos murieron como consecuencia del impacto emocional de perder su casa y quedar sujetos a la intemperie.
Esta tarde, el presidente de gobierno de España, Pedro Sánchez, se pronunció por el deceso de Maricarmen: “hoy sentimos esta pérdida como propia”, tuiteó el político que el lunes informó de las elecciones adelantadas tras sufrir reveses legislativos por decretos en la materia, en medio de las protestas por el desalojo de Maricarmen.





