Las comunidades indígenas mayo yoreme detienen arranque simbólico de la planta Mexinol en Sinaloa
Las comunidades de Topolobampo derribaron la piedra simbólica de la planta de Mexinol, acusan no haber sido consultadas.
Integrantes de las comunidades mayo yoreme y vecinos de Topolabombo lograron detener el arranque simbólico de la planta Mexinol, en donde se encontraban inversionistas y funcionarios de EU y México, entre ellos el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y el embajador de EU, Ronald Johnson.
Pacífico Mexinol ha sido proyectada como la planta de metanol más grande del mundo, con una producción de 1.8 millones de toneladas métricas de metanol azul, anualmente, a partir de gas natural con captura de carbono.
Los manifestantes derribaron la piedra simbólica y le exigieron al gobernador ser escuchados, pues acusaron que las comunidades indígenas no fueron consultadas sobre la construcción de la planta Mexinol. Rocha Moya respondió que se reuniría con los inconformes para hablar del tema y que la planta no se construiría sin una consulta previa.
El colectivo ¡Aquí no! —uno de los principales defensores del territorio en la región— sostiene que la manifestación no fue el inicio de una obra, sino el comienzo de una disputa. Integrantes del colectivo dejaron claro que la planta Mexinol no avanzará escudándose en los permisos gubernamentales y empresariales: “Necesita legitimidad. Y esa, hoy, no la tiene”, señalaron en sus redes sociales.
Otras luchas de las comunidades mayo yoreme
Hace unos meses, el pueblo mayo yoreme, organizaciones y defensoras del territorio lograron detener el Vista Pacífico LNG, un proyecto de terminal de exportación de gas natural licuado (GNL) en Topolobampo, Sinaloa, impulsado por Sempra Infrastructure y la CFE, el cual fue cancelado en diciembre de 2025.
Hoy, además de oponerse a la planta Mexinol, buscan detener la construcción de una planta de amoniaco –proyectada como la más grande de América Latina– gestionada por la empresa química Proman AG y financiada por KfW-IPEX-Bank, un banco alemán. Hasta ahora, 22 hectáreas de manglares han sido destruidas para construir la planta de amoniaco.
Este mes, el colectivo ¡Aquí no! viajó a Alemania para presentar su inconformidad ante el Parlamento alemán. “Venimos de las comunidades indígenas mayo yoreme, del norte de Sinaloa, en México. Venimos de una bahía encantada, de una bahía de donde subsistimos, de una bahía hermosa que el capital suizo-alemán pretende destruir. Pretende producir una planta de amoniaco que destruiría toda, toda clase de vida, incluyendo nuestras comunidades”, dijo, desde Alemania, Susana Quinsan, integrante de ¡Aquí no!
Quinsan recalcó que la bahía trasciende el sustento económico para su comunidad: es, también, un lugar sagrado habitado por sus ancestros y antepasados.





